martes, 26 de enero de 2010

Tengo sed de ti

Me has preguntado:
- ¿Tienes sed?
- Sí, mi Ama, siempre tengo sed de ti
- Pues entonces ven.

Y me has cogido de la mano y me has llevado al cuarto de baño. Y allí me has sentado dentro de la bañera, te has subido a horcajadas sobre mí y te has orinado sobre mi cara y mi boca.
- Bebe, mi niño. Bebe el licor de tu Ama

Y te he bebido entera relamiendo el líquido que se me desbordaba por la boca hasta que has dejado de orinar y entonces he metido mi cabeza en tu coño y te lo he dejado limpio y seco, mientras te decía que te amo, que soy tuyo, que ser tu esclavo sumiso cornudo me parece poco y que quiero más; que quiero llegar aún más lejos, amor mío, porque te amo como jamás imaginé que podía amar a a nadie.

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