lunes, 8 de febrero de 2010

Tu eunuco, impotente y cornudo

Desde que sé que soy impotente, que tú lo aceptas y que jamás podré penetrarte, te veo más Diosa, mi Ama. Mucho más elevada sobre mí, más alta, más superior aún que antes. Muchísimo más. Más Ama. Te veo más elevada  y me siento más sumiso aún. Y más excitado.

Me masturbo dos veces al día y aunque no se pone dura como para poder penetrar,  siento mucho placer y me corro como un bestia. Si he de ser sincero me alegro de ser impotente porque he encontrado cierta paz, cierta serenidad y me siento más sumiso. Y más cornudo. Ahora ya no tendrás excusa para buscar a un macho de verdad que te dé polla dura. Y me alegro.

Pero me alegro más al saber que  tú me has aceptado, pero sobre todo al reconocer aquí que jamás podré penetrar a mi Ama, a mi Diosa, y que tú  estarás siempre en un pedestal por encima de mí, porque yo sólo seré tu esclavo, tu eunuco que te ama, adora y se somete a ti para tu exclusivo placer.Un esclavo eunuco que jamás podrá profanar el sagrado coño de su Ama metiendo en él su vulgar polla.

Para mí ya eres una Diosa inaccesible e intocable,  que no se rebaja a follar con su esclavo. Y al saberlo, me siento feliz y dichoso.  Es un paso más en mi sumisión a ti. Ya dimos el de cornudo, que lo soy porque has follado con tres con mi consentimiento,  y te sigo amando y queriendo ser más sumiso. Y más cornudo. Pero ahora doy el siguiente paso y me someto a la castidad total por mi Ama, al convencimiento de que mi polla jamás podrá penetrar tu sagrado coño.

Sólo pensarlo ya me excita, mi Ama, porque ese paso sólo lo dan los sumisos de verdad y las Amas verdaderas que jamás permiten que su esclavo las folle, ni las penetre,  porque es profanar el sagrado templo de tu coño. Un lugar para mí sagrado e inaccesible. Como debe de ser.

Saber que me voy a morir sin haberte penetrado, sin haber follado contigo, mientras que otros muchos si lo han hecho y lo harán, me lleva a una sumisión más profunda, por lo que te doy las gracias.
Porque te amo más aún, muchísimo más,  y  me siento como el eunuco de mi Diosa. Y soy feliz al escribírtelo aquí para que lo sepas tú y lo sepa todo el mundo.
Tu sumiso eunuco cornudo que te ama.

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