miércoles, 12 de enero de 2011

Declaración de amor total del cornudo

Sueño contigo, con que te has levantado, has despedido a tu amante con un fuerte morreo en la puerta y me has puesto a mí tus bragas para que te limpie la casa, mientras tú te paseas por la casa corrigiendo, mirando o descansando sobre el sofá. O leyendo una revista.

Y que yo me yo me acerco a ti de rodillas, te cojo la mano, te la beso y te doy las gracias por hacerme cornudo y por hacerme tan feliz. Y por permitirme demostrarte que mi amor por ti está por encima de cualquier convención, ley o norma. Que es superior a todo. Que nada puede con él. Que te amo más allá de toda razón porque amarte y ser tu cornudo sumiso es el acto más racional que existe. Al menos para mí. Es mi forma de amar y no conozco otra.

Que te entrego mi bien más preciado: "mi dignidad como hombre" para que tú hagas con ella lo que quieras, la pisotees, y me humilles como cornudo para tu placer porque mi placer es ver que tú lo tienes. Te lo doy todo, resolutamente, incluido mi orgullo de macho, para que tú tengas libertad absoluta. Tu libertad es mi placer.

Tenía la esperanza de que una vez cumplidas a tu gusto todas las labores domesticas, me permitieras lamerte el coño para darte miles de besitos, te quieros y achuchones. Eres mi Diosa, amor mío y sólo estar junto a ti me provoca tal éxtasis que casi me eleva. Y no digamos cuando metes mi cabeza en tu coño, por encima de la braguita y me obligas a estar allí, minutos, horas, semanas, años…

...porque son años de inmensa felicidad al estar junto a tu sexo sin poder moverme, oliéndote y sintiéndote tan cerca. O cuando te quitas la braguita y me haces que te bese tu precioso coño, te lo lama y adore para darte todo el placer y llenarme la cara con los jugos de tu excitación, aunque tú me digas que estás pensando en otro, que estás pensando follarte a otro y que esos jugos y ese olor de hembra en celo te lo provoca otro. No me importa. Es más te doy las gracias por permitir que lo paladee. Y te doy un beso tierno en tu coño y pego mi cabeza a él porque cuando estoy así contigo el l tiempo se encoge, el espacio se agranda y todo es belleza y felicidad.

O cuando te lamo el culo durante horas para excitarte, ponerte cachonda y que así llames antes a tus amantes para que me hagas cornudo. Aunque aumente mi deseo de follarte, de penetrarte, de introducir mi polla poco a poco en tu hermoso coño e ir abriéndolo para estar en ti, dentro de ti, aprisionado por ti y en tu interior, para estar así quieto sin moverse, porque estar dentro de ti, aún sin follar, es como estar dentro del cielo. Pero no me dejas que te penetre, que te folle. "Meter tu polla de sumiso en mi coño de Ama es profanarlo. Porque mi coño es sagrado para ti", me dijiste al poco de conocernos. Probablemente sea yo el único que no te ha follado, amor mío. Quizás yo sea el único que no te ha follado, pero eso no me importa porque cuando se ama como yo te amo el follar pasa a un segundo plano.



Follar para mi es tenerte, estar, olerte, abrazarte, besarte, decirte miles de veces que te quiero y que me muero porque me hagas cornudo y folles con quien quieras, cuando quieras y como quieras. Mi forma de amarte tú lo llamas "hacer el amor". Con tus otros amantes follas, pero conmigo "haces el amor".

Y mira que me muero por verte follar con otros, ver como gimes y suspiras en brazos de otros, como te mojas con las pollas de otros y como te corres en las sábanas que luego utilizas perversamente para que yo duerma. Y no es porque me excite que me humilles al verte follar con otros, que también, sino porque así me demuestras tu total libertad incluso para follar con quien quieras y mi absoluta esclavitud que me impide correrme sin tu permiso.

Porque me gusta mucho que me lo digas, que me dejes claro que mientras tú puedes follar con otros, yo no puedo correrme sin tu permiso, ni mirar siquiera a otra mujer por la calle. Me gusta que me lo ordenes, oírtelo de tus labios, amor mío. Y lo acepto y te suplico que me uses. Y que acepto que no me seas fiel, acepto que me humilles, me anules y que tu voluntad sea la mía. Acepto la esclavitud total, los cuernos y la humillación cuando me obligas a chuparle la polla a tus amantes. Lo acepto...Y te beso la mano para agradecértelo.

Para decirte que lo acepto todo, excepto que no me castigues, que no me azotes el culo, que no me des bofetadas. Lo acepto todo excepto no poder despertarte todas las mañanas lamiéndote el coño, ni que no pueda oler la excitación de tu sexo aunque sea provocada por otro macho, ni poder ver cómo duermes, ni llevarte el desayuno a la cama, ni poder limpiarte con mi lengua después de haber hecho pipí, ni poder ver como follas con otros.

Lo acepto todo, excepto no poder limpiarte el coño con mi lengua la leche de otros machos, no poder oír cómo me cuentas tus conquistas sexuales mientras te lamo el coño, no poder esperarte de rodillas en la puerta de casa para lamerte el sexo recién llegada y darte la bienvenida a nuestro hogar, dulce hogar, en el que llevaré tus bragas mientras hago las tareas domésticas.

No acepto que no me dejes amarte de la única forma que sé hacerlo: entregándome a ti para tu exclusivo placer, para que goces con mi entrega y para hacerte feliz amándote hasta lo más profundo de mi alma. Sin límite, sin condiciones, sin peros, sin nada. Desnudo y a pelo. Amarte íntegro de arriba abajo para besar el suelo que pisas y darte las gracias por haberte conocido y hacerme tu más sumiso esclavo. Porque contigo he alcanzado el nivel más alto de sumisión; aquél al que muy pocos llegan. Poquísimos.



Porque deberías incluso castrarme (simbólicamente ya lo haces con el cinturón de castidad), para ser tu eunuco porque no hay Diosa de verdad sin eunuco y porque te quiero, amor mío, y me inclino ante ti, ante tu voluntad y ante tu saber estar, tu dominio de ti misma, tu inteligencia, tu elegancia, tu estilo y tu personalidad. Y tu severidad estricta y tu cariño. Tu estricta disciplina y tu dulce posesión.

E inclino mi cuello y mi voluntad para que pongas en ella el pie de la tuya, de tus antojos, de tus deseos y caprichos. Porque soy tu sumiso y te amo completamente entregado a ti sin miedo, sin pudor, sis dudas, sin tapujos.
Te quiero, amor mío. Te quiero.

2 comentarios :

  1. Es la declaración de sumisión,de amor y de libertad mas hermosa que he leido.
    Así quiero vivir con mi pareja,así quiero que me adore y así será Pedro,mi tierno cornudo.
    DOMINAMAR

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  2. Para mí es un honor que te guste, DOMINAMAR. La verdad es que envidio a Pedro, tu cornudo, porque yo todavía no he encontrado una mujer como tú.
    Un beso

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