sábado, 20 de noviembre de 2010

Te daré las gracias por hacerme cornudo



No sé si existes, pero sueño que has vuelto de Londres donde has estado una semana. Y me has confirmado, una vez más, que me has vuelto a hacer cornudo, que has follado con tu amante inglés, que lo has hecho dos veces y que te has corrido como nunca, sobre todo al pensar que yo te consiento y que estoy aquí en castidad. Porque te da muchísimo placer saber que has follado cinco veces con un chico, has estado conmigo sin hacerlo, y has vuelto a follar de nuevo con él mientras yo no te he penetrado aún y permanezco en castidad absoluta.

Me has dicho que ha sido sólo sexo, que has pensado en mi mientras follabas con él y que te hubiera gustado que yo estuviera presente para chuparle a él la polla y ponerla incluso en tu coño. Y limpiártelo luego, como ya hemos ensallado en una ocasión. Para demostrarte cuanto te amo, sin límite alguno.

Y también me has dicho algo que me ha emocionado: que te gusta mi forma de ser, que sea tan sumiso cornudo, que te he hago muy feliz con ello, que gozas más de tus orgasmos al saber que tienes un sumiso que te consiente y me has prometido además que volverás a hacerme cornudo muchas veces.

Y que te has alegrado que lo acepte tan bien, sin dudar, porque ya sé y reconozco que tú tienes libertad es absoluta y yo me muero por consentirte.Y yo te he dicho que te amo, que lo acepto, que te doy las gracias por ser mi Ama, por hacerme cornudo, por ser mi Diosa. Por tenerme en castidad mientras follas con otros.

Porque te quiero, amor mío -te diré-, y desde el primer día que te conocí supe que sería tu sumiso consentido. Siempre lo he sabido porque siempre te he buscado, aunque nunca te he encontrado. Pero en cuanto nos vimos surgió entre nosotros algo que no puedo explicar pero que lo ha hecho todo facilísimo.

Ha sido irremediable y con una naturalidad pasmosa, como si estuviera ya escrito, previsto y sólo hubiéramos tenido que dejarnos llevar. Y es inútil luchar contra ello, negadlo, porque tú terminas por imponerte sobre mí pues si tú has nacido para gobernarme, yo he nacido para ser tu sumiso. Porque siempre lo consigues todo de mí, "aunque con respeto", según me aclaras. "Porque yo te respeto, me dices", mientras me emociono.

Y te doy las gracias por permitirme ser tu sumiso para amarte sin fin, sin límite, constantemente y las 24 horas del día. Porque te amo constantemente cada segundo del día y todavía me falta tiempo, quiero que el día tenga más de 24 horas para amarte aún más. Me falta tiempo, Necesito más tiempo para amarte porque eres el Ama perfecta, la Diosa más bella, elegante e inteligente que jamás he conocido y has conseguido que vaya aceptando y disfrutando con todos tus caprichos.
Te quiero, amor mío - te diré si te encuentro.
Tu sumiso cornudo que te ama y te suplica que lo lleves a la perdición.

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