lunes, 18 de octubre de 2010

Acepto y suplico



No sé si existes, pero te busco. Puede que esté loco, pero sé que existes. Y si te conozco y me aceptas te diré que acepto. Que acepto y suplico que me uses, que acepto que no me seas fiel, que acepto que anules y que tu voluntad sea la mía. Que acepto la esclavitud total, los cuernos o que me obligues a chuparle la polla a tus amantes. Que acepto...

Que lo acepto todo, excepto que no me castigues, que no me azotes el culo, que no me des bofetadas y que no pueda lamerte el culo. Lo acepto todo excepto no poder despertarte todas las mañanas lamiéndote el coño, ni que no pueda oler la excitación de tu sexo aunque sea provocada por otro macho, ni poder ver cómo duermes, ni llevarte el desayuno a la cama, ni poder limpiarte con mi lengua después de haber hecho pipí, ni poder ver como follas con otros.

Lo acepto todo, excepto no poder limpiarte con mi lengua la leche de otros machos, no poder oír cómo me cuentas tus conquistas sexuales mientras te lamo el coño, no poder esperarte de rodillas en la puerta de casa para lamerte el sexo recién llegada y darte la bienvenida a nuestro hogar, dulce hogar, en el que llevaré tus bragas mientras hago las tareas domésticas.



Eso es insoportable. No acepto que no me dejes amarte de la única forma que sé hacerlo: entregándome a ti para tu exclusivo placer, para que goces con mi sometimiento y para hacerte feliz amándote hasta lo más profundo de mi alma. Sin limite, sin condiciones, sin peros, sin nada. Desnudo y a pelo. Amarte íntegro de arriba abajo para besar el suelo que pisas y darte las gracias por haber nacido y hacerme su más sumiso esclavo.

Porque te quiero, mi vida y te suplico, un día más, que me esclavices a ti. Quiero ser tu esclavo real y no tener voluntad para tener sólo la tuya. Que entres en mí y me hagas pensar lo que tú piensas, sentir lo que tú sientes y ser así completamente tuyo. No tener voluntad, sino sólo la tuya. Que me reconstruyas de nuevo a tu imagen para que sólo sea un ser humano dedicado exclusivamente a amarre, adorarte, servirte y darte placer. Porque necesito ver como gozas, como te corres, aunque sea en los brazos de otro. Porque te quiero, amor mío.
Tu sumiso cornudo que te ama.

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