domingo, 7 de noviembre de 2010

Eres de todos, menos mía



Sigo soñando contigo, en que por fin te he encontrado. Un milagro porque tú has nacido para dominarme y yo para ser dominado por ti. Porque necesito ser dominado por ti, que tu poder sea absoluto para amarte sin límites y que puedas follar con otros mientras me mantienes a mí en la castidad más absoluta.

Porque si te encuentro te diré que quiero amarte sin fin y comprenderé y comprendo que otros te follen y yo no (tanto hombres como mujeres o parejas), porque soy tu sumiso cornudo y además estoy en castidad por ti y no puedo tener ni un orgasmo sin tu permiso, mientras tu te corres como quieres, cuando quieres y con quien quieren. Sobre todo esto último, porque puedes follas con quien te da la gana y a mí no me permites ni contestar a otra chica en Facebook. Y así debe de ser. Porque me gusta saber que puedes follar con otros y yo no puedo relacionarme con otras. Porque me gusta verte follar con otros mientras yo estoy en castidad.

Y todo esto es porque te amo con un amor total y absoluto. Porque te quiero, amor mío y porque que aunque te parezca una paradoja, cuando más sumiso me haces, cuanto más te amo, cuando más me engrego, más fuerte me siento.

La sumisión a ti me libera, me da fuerza, porque es por amor y el amor te hace fuerte. Es un verdadero placer amarte y ser tu sumiso, amor mío. Y estar entregado a ti, y ser tuyo, es hacerme más fuerte porque eres tú en mí, viviendo en mí. Somos dos en uno y me siento aún más fuerte.

Puede parecer paradójico, pero cuando más sumiso soy a tu voluntad más fuerte me siento pues al igual que el niño está dentro de la madre y está protegido, aunque depende de ella, yo vivo por ti, respiro por ti, sueño por ti, veo por ti y siento por ti, porque sólo deseo que tu placer gobierne mi vida para poder sentirme feliz y realizado. Porque sólo aspiro a que me permitas vivir para tu exclusivo placer, a que me hagas tuyo y a que te apoderes de mis cojones, de mi virilidad, y la haga tuya. Mis cojones son tuyos, ya lo sabes, porque has tomado posesión de ellos. Porque te quiero amor mío.

Y porque no quiero ser libre, nunca, jamás, y te suplico que me ates cada día más a ti, que me sujetes cada día más a tu voluntad porque no quiero vivir otra vida que no sea viviendo por ti, viviendo en ti y sintiendo lo que tú sientes.



Porque ser tu esclavo me libera, porque ser tu sumiso me hace un nuevo hombre y porque no quiero ser libre, nunca, jamás, si eso supone estar fuera de tu dominio, de tu voluntad y de tus deseos. Odio esa libertad en la que tú no gobiernas; odio esa libertad que tu no posees; odio esa libertad que tú no administras y odio esa libertad en la que tú no puedes encerrarme de por vida en la jaula de tu amor y de tu celo posesivo. Odio esa libertad que me hace esclavo pues no puedo ser libre para entregarme mi hombría, mi bien más preciado, mi dignidad de macho, para entregarte y verte disfrutar al follar con otros.

Porque te amo tanto que te suplico que me encierres y me sometas. Y que luego tires la llave bien lejos porque yo no quiero ser libre porque mi libertad es ser tu esclavo.
Gracias por hacerme tu más sumiso cornudo.

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