viernes, 18 de febrero de 2011

Mis segundos cuernos de San Valetín



Sabía que me habías puesto los cuernos el día de San Valentín. Lo sabía, pero no me lo querías contar para mantenerme en la ansiedad. Por eso cuando te conectaste al Messenger por la tarde me dijiste que no, que todavía no, que tenia que esperar.
- No me gusta que te pongas jodón y lo sabes -me reprochaste. Así que más vale que te portes educadito y sumiso, que es lo que mejor te va. Otra vez que me cuestiones, te castigare hasta verte llorar. ¿Queda claro?
- Sí, Ama. Es la ansiedad por saber de mis nuevos cuernos.
- Lo sé, Eres un encanto de cornudo. Eres mío y así serás siempre. Solo mío, amor. Porque te amo. Porque te humillo, porque te haré cornudo cada vez que quiera. Y tú sabrás amarme mas y mas por ello.
- Lo sé. Es inevitable, pero lo que me preocupa, amor mío, es que te canses, que encuentres a alguien más joven.
- Porque tú eres una chica muy joven, sólo 30 años (aunque muy madura), y tienes toda una vida por delante, te queda mucho por conocer, muchísimo, mientras que yo estoy ya de vuelta. Lo he conocido todo y he finalizado mi búsqueda. Te he encontrado a ti y sé que tú eres el final para mí. Pero tú no has terminado tu búsqueda porque eres muy joven, tienes que vivir mucho todavía, conocer mucha gente, tener muchas nuevas experiencias.
- Mmmm. Atención cornudo: efectivamente tengo muchas cosas por vivir, muchas experiencias que habré de tener, mucha vida por delante, pero me pregunto: ¿Es que no puedo tener todo eso a tu lado?...No porque las vivas de nuevo conmigo, si no porque YO SOY LIBRE y puedo hacer de mi culo un papalote si así lo deseo.
- Yo también lo deseo.
- Entonces, joderrrrr, no digas mas. Vivir a plenitud el placer es lo mejor que me puede regalar la vida. Y a tu lado sé que lo haré, como ya lo hago hoy.
- Pero puedes conocer a alguien. Todo se acaba. Y entonces yo no estaría. Si no me amas esto se acaba porque yo sin amor no puedo entregarme.
- Lo sé. Y yo sin amor no podría estar contigo. Lo sabes también. Así que vivamos en el momento y ojalá tú no te canses.
- Yo ya yo ya tengo las ideas muy claras. He llegado a mi meta, a ti.
- Así es.
- Y por eso estoy tranquilo y sereno, sé que tú eres el sentido de mi vida, la razón de mi existencia, que en ti está todo, que tú lo eres todo.
- Y así quiero que te mantengas, no precipites las cosas, deja que todo tome su tiempo y su rumbo.
- De acuerdo: me dejo llevar por ti, dejaré que tú me guíes.
- Eso. Y tan sólo dedícate a hacerme feliz. Es para lo que te quiero

Y luego recibí un correo tuyo:
Te amo, amor mío; eres un encanto de hombre. Y ¡si!, si me veo a tu lado por mucho tiempo, hasta morir tú o morir yo....
Te amo.

Y por la noche me contaste por fin mis segundos nuevos cuernos. Mis cuernos de San Valentín, el día de los enamorados, porque eres tan extraordinaria y genial que me haces cornudo el día de nuestro amor, el día en el que los enamorados se aman. Ese día también he sido cornudo. Eso me dijiste por fin:
- ¿Veo que estas deseoso de que te cuente tus nuevos cuernos de San Valentín?
- Claro, amor mío. Y celoso, un poco celoso
- ¿Celoso?... ummm...! que bien!...
- Y dolido por no haberlos podido verte, estar allí de rodillado a tu lado besándote la mano y diciéndote que te amo, mientras te lo follabas.
- Ya lo verás. Nuestro tiempo aun no termina amor mio, yo estaré contigo por mucho mas
porque te amo y me haces muy feliz.
- Gracias, pero cuéntame por favor.
- Pues se llama Miguel.
- ¿Y cuantos polvos echaste?
- Sólo dos, fue algo sencillo. Sólo follar un par de horas y punto, recordar una vieja polla
- Cuenta, por favor
- Pues fui de copas, ya sabes el brindis del día, quedamos y paso por mí adonde me reunía con los amigos, que también son amigos en común. Dijo que me llevaría a casa, pero antes le pedí entrar en un motel que recién no había conocido aún.
- ¿Se lo pediste tú?
- Así es. Con el cachondeo de la velada y las copitas, se lo pedí yo porque además deseaba hacerte cornudo ese día tan importante de San Valentín. En fin, conocí el motel porque aunque ya hacía tiempo de su inauguración, yo aun no lo conocía. Lindo lugar x cierto. Él fue bastante romántico y yo un tanto más salvaje. Deseaba que me vieras allí follando con ese chico.
- Gracias.
- Al principio se porto un tanto tímido, pero se quedo sorprendido cuando mientras follaba de mi boca salió: "Cuánto me ama mi cornudo".
- Gracias.
- Él me dijo que si yo estaba con alguien y le hable un poco de ti. Logre ver cómo le excito saber que eres un cornudo. Su polla creció mucho mas y entonces su timidez se olvido y se puso fiera para follar, justo como me gusta. Me hizo correrme una y otra vez, me comía el coño de tal forma que no podía dejar de gemir mientras estaba boca arriba y él me comía el coño, yo extendía mi mano buscándote, sabiendo que al igual que yo, tu disfrutarías al verme allí tumbada de placer. Pensaba en ti, mi amado cornudo, pensaba en lo feliz que me haces y en lo mucho nos amamos. Te amo mi cornudo.

Eso me dijiste por la tarde y me citaste para la noche para un Public Pillory cornudo, es decir, ponerme en la picota pública a través de amateur.tv donde me exhibiste enculado ante todos los que querían entrar en la web y ven la cam, Me obligaste a que me pusiera pinzas en los pezones con plomos colgando y a que reconociera delante de una chica que era un cornudo sumiso impotente y zorrón.

Y le tuve que explicar a ella, a viva voz, que me habías hecho cornudo el día de San Valentín, que llevaba ya 13 días en castidad absoluta y que, luego de follar con otro, me habías puesto en la picota pública para humillarme y reconocer públicamente que soy un cornudo sumiso. Y que jamás follaré contigo. Nunca.

Cornudo y apaleado, en este caso, porque tú volviste a correrte viendo como yo me humillaba en público con el plug en el culo, las pinzas con plomos en las tetas, las braguitas puestas y moviéndome como una puta.

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