jueves, 10 de noviembre de 2011

Cornudo en el coche, otra vez



Me dijiste que fuera a buscarte a la salida de un pub en el que habías quedado con tu amante. "Y no te olvides del cinturón de castidad", me indicaste. Así que cogí el coche y conduje hasta el lugar en el que me habías dicho, con la cámara colocada junto al espejo retrovisor. Y grabando. Al llegar os vi en la acera y paré el coche para que subierais a la parte de atrás donde os acomodasteis mientras yo miraba hacía atrás.
- Llévanos al motel de siempre -me dijiste. Y no mires mucho para atrás, no vaya a ocurrir que tengamos un accidente.
- Sí, amor mío.
- Ya verás lo que hacemos aquí atrás cuando lleguemos a casa, te ponga el video y te azote el culo mientras te llamo cornudo, que es lo que eres.
- Si, amor mío.

Y conduje hacía el hotel y mientras os llevaba a vuestro nido de amor, miraba hacia atrás con cautela y veía cómo besabas a tu amante, a tu macho y comenzabas a hacerme cornudo besándolo, chupándole la polla, dejando que te metiera mano, que te tocara las tetas y te las chupara. Unas tetas que normalmente a mí no me dejas que mame. A él sí, según veía al escudriñar para atrás, mientas conducía hacia el motel de siempre, al lugar en el que sueles hacerme cornudo.

Pero no llegamos a tiempo. O sí, llegamos, pero por el camino él ya te había follado por lo que cuando llegamos a la puerta y os abrí la puerta para que bajarais, tú ya ibas corrida y follada por tu macho.
- Enséñame tu pito y el cinturón de castidad -me dijiste antes de bajarte.
- Aquí está -te dije mientras te lo mostraba.
- Bien. Ahora vete a casa, desnúdate, ponte los cuernos de plástico en la cabeza, échate en la cama y espera.

Y me guardé mi pito en el pantalón, me sonreíste y cogiste a tu amante de la mano para meterte con él en el hotel. A follar. A ponerme los cuernos. Una vez más.

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