sábado, 9 de junio de 2012

Me prostituyes para tu placer


Sueño contigo y pienso que ya  llevo muchos días en castidad y cada día que pasa me siento más sumiso, más cornudo y más puta. Porque me excito al pensar   en que vivimos juntos pero yo no tengo trabajo y tú tienes que trabajar todos los días, por lo que no puedo permitirme darte los lujos que yo quisiera. Los que tú te mereces. No puedo mimarte como debo y quiero.

Y entonces te he propuesto, de rodillas, que me prostituyas. Que me vistas de travestí y me prostituyas para que me follen tanto tíos como parejas, cobre por ello y eso dinero podamos destinarlo a tus lujos y caprichos.

Y tú has dicho que bueno, que te enternece mucho eso deseo de complacerme, pero que sobre todo te excita la idea de  poner en evidencia el poder que tienes sobre mí al humillarme así.  Y has dicho que sí. Pero déjame que antes me lo piense. Y te has sido al cuarto de baño y yo me ido detrás de ti por si me necesitas, por si necesitas mi lengua para usarla de toallita después de hacer pipi.
- Pero esta vez quiero que te tragues toda la meada completo- me has aclarado-. Y  por cada gota que se te caiga de la boca, que no te tragues, te daré 10 azotes. ¿Estás de acuerdo?
- Sí, amor mío.
- Y me has puesto en la bañera, te has puesto a horcajadas sobre mí y me has llenado la boca de tu meada, que yo he ido tragando, aunque sin poder evitar que se me cayera alguna gota.
- Ya sabes el castigo que te espera. Anótalo en la Libreta de castigos.
- Si, amor mío.
- Y ahora déjame que me siente sobre tu cara. Necesito pensar lo que me has dicho.
- Tómate todo el tiempo que quieras, te decía mientras tenía tu culo y tu coño aplastando mi cara.
- De acuerdo, mi amor.

Y así has estado mientras yo procuraba lamerte el culo, hasta que te has levantado, nos hemos duchado, me has vestido con tus braguitas bajo el pantalón y me has llevado a la casa de citas de una amiga que conoces del colegio; un piso donde se prostituyen chicas, chicos y travestís, pero cuando tú has hablado con tu amiga le has dicho que yo sólo follaré y seré follado como travestí.

Así que has acordado una fecha para que empiece a prostituirme y le has dado el número de tu cuenta del banco en el que te ingresará 'mis' honorarios de puta para que sólo tú puedas disfrutar de ese dinero en lujos, caprichos y tus gastos personales.

 Cuando empieza a trabajar, porque  antes  quiere adiestrarme y me has dicho que a partir de ahora tendré que orinar sentado como las chicas, me maquillarás todos los días para que me haga a la idea de ser un putón y me has advertido de que aunque esté con travestís, tíos, tías o parejas, siempre he de estar en una actitud sumisa con ellos porque ellos serán mis amos.
- Para eso pagan- me has aclarado. Y así se te anunciará en el catálogo de la casa y en la página web donde están todas las putas, travestís y servicios
.
Y luego me has hecho  algunas fotos en crossdresing para mandárselas a tu amiga y que me incluya en la web como puta travestí sumisa y has proseguido mi adiestramiento de puta sumisa, hasta que te has convencido de que ya estaba preparado/a y me has llevado a su piso para dejarme allí en sus manos.  Y  me he quedado allí para ser prostituido por ti como travestí, para chupar pollas, coños, culos y ser follado como una puta, muy puta,  pues tú ya te habías encargado de abrirme el culo para que estuviera suave y bien abierto, obligándome a dormir por las noches con un consolador en el culo.

- Adiós, cornudo- me has dicho al despedirme con un beso en cada lado de la frente.
- Adiós, amor mío -te he respondido.
-  Disfruta de las folladas mentalmente porque te dejo con el cinturón de castidad, me llevo la llave y no podrás correrte.
- Sí, amor mío. Lo que tú quieras.
- Volveré a por ti cuando hayas ganado lo suficiente para mis caprichos que son muchos. 
- Sí amor mío.
- Y conéctate por la noche a la web cam.
- ¿Quieres ver como me follan y prostituyen por ti?
- No quiero ver como te follan y prostituyen a ti, mientras yo estoy en la cama follando con otro macho. Quiero que me veas, cornudo, te sientas cornudo y además humillado al saber que estás siendo follado, azotado y humillado por otros, mientras yo follo y te hago cornudo. Sólo pensarlo hace que ya haya mojado la braguita.
- Sí, amor mío. Lo que tú quieras. Haré lo que tú quieras.
- Lo sé, cornudo, porque ya tienes la polla dura dentro del cinturón de castidad. Y todavía no has hecho nada.  Eres un vicioso pervertido. Una  zorra sumisa travestida y puta, muy puta.



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