jueves, 25 de octubre de 2012

Cornudo de una forma muy natural (y sencilla)

Todo fue más sencillo de lo que podría parecer. No sabía que los navegadores de Internet guardaban el historial y alguien que viniera detrás pudiera ver las páginas que has visitado. Ahora lo sé, cuando ya no tiene remedio.

Mi mujer vio  las últimas páginas web a las que yo había acudido y se enteró de mis fantasías ocultas. No me dijo nada. Sólo note que me sonreía sin saber por qué. Y se la notaba contenta. Y no sabía por qué, hasta que un día la oí hablar por teléfono con una de sus amigas. Le dijo que me había pillado navegando por páginas de cornudos, cuckolds, y  suponía que yo tenía la fantasía de ser cornudo y  no me atrevía a decírselo para que no pensara mal, así que ella me iba a complacer.

Y le pidió a su amiga el número de telefoneo de un chico negro que parece que iba al gimnasio y que tenía fama de tener una buena polla y ser un buen amante. No supe nada más. Lo siguiente que averiguaré fue que ella quiso complacerme, hacerme feliz y cuando un día entré en el piso noté que había alguien más. Me acerqué de puntillas al dormitorio y la vi arrodillada chupando una gran polla.
- Pasa y mira - me dijo

Y pasé. Y la miré adorando  aquella enorme polla. Sentía celos, pero no pude moverme. Ni decir nada. Lo que había visto en Internet lo estaba viendo en la vida real. Delante de mi. Ya no eran fotos con protagonistas desconocidos, sino que era mi mujer, la futura madre de mis hijos,  la que estaba follándose a un negro con una enorme polla delante de mí. Y sin que yo dijera nada.

- ¿Eres por fin feliz, mi vida? -me preguntaste entre balbuceos al tragar su polla-
- No lo sé -te respondí titubeando.

Entonces soltaste la polla del negro, viniste hacia mi, me besaste en los labios, noté el sabor de la polla de tu macho y me cogiste de la entrepierna.
- Tu polla está dura. No hay duda: te gusta y excita ser cornudo consentido, aunque digas que no.

Cornudo consentido y además sumiso, porque desde ese día tú follas con quien te da la gana y además me obligas a chupar la polla de tu amante para ponérsela dura y que te folle mejor. Además de hacer de mamporrero. Me has convertido en cornudo sumiso, con mi consentimiento. Eso pasa por tener fantasías. Porque a veces se cumplen. Al menos en mi caso. Y con la polla dura.  Y también me pasa por no borrar el historial y dejar la huella de mis visitas, a posta, para que tú las vieras. Quería confesarte mis fantasías de siempre, pero no sabía cómo.
Ahora ya las sabes.

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