sábado, 24 de noviembre de 2012

No perder ripio cornudo


A él le dices que te folle despacio, muy despacio. Quieres saborear lentamente como su polla roza los labios de tu sexo, las paredes de tu coño y paladear toda su polla, despacio, muy despacio. A mí me dices que pegue mi cara para ver mejor y no pierda ripio de cómo me haces cornudo lentamente, a fuego lento. 

Quieres que lo sienta despacio, muy despacio, para que el sentimiento de humillación y posesión que ejerces sobre mi sea absoluto y no me pierda nada. Quieres deleitarte en el momento para que no se me olvide, para que cuando vea entrar esa polla en tu coño recuerde que para mí está prohibido, que yo no puedo follarte, que jamás me has permitido hacerlo y que ese placer y privilegio sólo es para unos pocos que tú eliges. Para unos pocos o unos muchos porque últimamente cambias de amante según la temporada. 
-  Mira, te hago cornudo a cámara lenta.
-  Sí, mi amor.
-  Es para que no pierdas ningún detalle de la jugaba.
-  Lo sé, mi vida.
-  ¿Me amas?
-   Sí, mucho.
-   Eso me gusta. Sé que cuanto más cornudo te hago más me amas, porque esa es tu forma de amar, de expresarme tu amor.

Eso me dices, pero de pronto coges, te sacas su polla y te echas sobre la cama para que te folle normal. Quieres que se corra. Y que luego mi lengua obre maravillas sobre tu coño y sobre su polla, es decir, que os deje a los dos limpitos.

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