martes, 18 de diciembre de 2012

Ser tu esclavo cornudo me parece poco

Siento celos, pero te amo tanto que estoy excitado al ver como  él te empuja a la pared y comienza a meterte mano porque eres tú  misma la que lo ha cogido de la muñeca y se la has llevado  a tu coño para que te acaricie y te meta mano delante de mi, mientras lo besas como una chica enamorada, como si fuera tu novio. Porque te lo comes a besos mientras aprietas más su mano contra tu coño, y la restriegas por él como jamás has hecho conmigo. Ni lo harás porque desde novios me dejaste claro que jamás sería tu hombre, sólo tu marido sumiso cornudo.

Yo te dije que estaba enamorado de ti, pero tú me contestaste que yo era poca cosa para ti, que era un chico muy bueno, noble y sentimental que te regalaba flores y cajas de bombones, pero que a ti te iban los tíos  duros, los canallas. Eso tíos que sólo te llaman, te usan, te follan y se van sin decirte si van a volver. Te va la marcha con esos tíos duros.
- Es que esos son  hombres de  verdad. Los sumisos tiernos como tú sólo sirven `para casarse, pero para follar están los otros.

Me lo dijiste con todo el desparpajo del mundo, sin preocuparte por si herías mis sentimientos.
- Me gusta ser sincera. Lo sabes.
- Mucho. Has sido muy sincera y jamás me has engañado.
- Si quieres que nos casemos, no me importa, pero ya sabes lo que hay. Te voy a hacer muy cornudo.

Y acepté. Te amaba tanto que para mi tu libertad era lo más importante. Tu libertad total y absoluta, aunque esa libertad ocasionara hacerme cornudo. Y sufrir. Y gozar con ese dolor de la humillación por amo. 

Porque me hiciste cornudo. Y me lo haces. Y además tengo que hacer todas las labores domésticas, llevarte en coche al lugar en el que has quedado con tus amantes, lamerte el coño antes de que folles con ellos para excitarte (para ellos),   y lamerles   la polla si a ti te apetece con objeto de que él se excite y vuelva follarte cuanto antes. Y todo ello vestido de putita con cinturón de castidad, braguitas e incluso medias y liguero si a ti te apetece humillarme más aún ante ellos.

Por eso cuando te veo como él te coge del cuello y tú suspiras y gimes; cuando veo cómo le abres las piernas para que te folle mejor y  como le pides que te folle despacio, muy despacio, no puedo dejar de mirarte a la cara, a los ojos, y ver que estás gozando de verdad. Que res feliz. Muy feliz. Quizás por eso me pides que me acerque, me ofreces la mano y me pides que te la bese con devoción. Y eso hago.
- Dame las gracias por hacerte cornudo -me dices.
- Gracias, mi amor, por hacerme cornudo.
- Debes darme las gracias porque tienes la polla dura.

Y he mirado y era cierto:  Tenía la polla   dura. Muy dura.
-  Sólo se te pone durita cuando te hago cornudo, cuando me ves follar con otro.
-  Lo sé.

Y tú también lo sabes desde que un día, cuando novios, cediste y por fin accediste a que follara contigo. Dijiste que bueno, que ya que no tenías a ningún macho cerca, quizás podrías valerte de mi. Pero no se me ponía dura. No logre que se empalmara. . Jamás se me ha puesto dura, excepto cuando me humillas, me llamas cornudo y me dices que me vas a convertir en el hombre más cornudo del planeta. O cuando estoy vestido de puta con medias, braguitas y cinturón de castidad, y te veo follar con otros, porque entonces sí se pone dura. Como ahora que te veo follar con él, cómo te la mete despacio, muy despacio. 

Y yo no puedo aguantar más y me lanzó a lamerle a él los huevos para que se le ponga más dura y te folle mejor.
- ¿Ves como eres cornudo y además puta sumisa?
-  Sí, mi amor. Lo soy.
- Me alegro de que lo interiorices, de que lo reconozcas porque vamos a ser muy felices.

Ya lo somos, porque ahora soy yo el que te baña antes de que vayas a follar con otro, el que prepara tu ropa, el que te da masajes y te llena el cuerpo de crema, el que te compra la lencería y te viste para que estés guapa y atractiva para ellos.
-  Eres el perfecto mamporrero –me sueles decir al despedirte con un beso en la frente.
- Gracias mi amor por permitírmelo. Te amo tanto que ser tu esclavo me parece poco.

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