sábado, 12 de enero de 2013

Cornudo y sumiso, por amor

Así, cornudo, así. Lámeme bien mi coño y déjame excitada y lista que viene mi macho y cuando llega quiere que yo ya esté preparada, abierta, jugosa, en su salsa. Por eso me anuncia que va a venir una hora antes, porque quiere que tú me excites, me calientes, me pongas muy, muy cachonda y que él no tenga que hacer el trabajo.

Porque ya sabes que con su pollón se puede permitir el lujo de llegar y follar, sin necesidad de más preámbulos. Tú eres el preámbulo.  Y muy bueno, además porque  sabes que tienes pito, pilila, pollita. Él tiene polla, pollón. Él es un macho y tú sólo una putita sumisa cornuda que sólo goza cuando lo humillo y lo hago cornudo, como te voy a hacer ahora.

Tú le dejaste a él el papel de macho, le cediste a tu esposa para que él fuera el hombre de la casa y tomara posesión de mi y  de nuestro matrimonio. Ahora soy suya, su puta, la perra salida que le encomienda a su marido que la caliente para recibir bien jugosa a su macho.

Y luego tandrás que asistir a tu puesta de cuernos,  ver como otro hombre mete la polla donde tú no la metes y goza donde tú no gozas... Ver a otro hombre que ocupa tu cama, tu lugar junto a su esposa y te hace cornudo consentido. Porque me consientes, me mimas, me das todo lo que quiero y no me privas de nada. Incluso me buscas machos para que me los folle. Eres un amor.

Me amas con locura, con devoción y sólo quieres mi placer porque tu placer consiste en que yo lo tenga. Te entregas a mí por amor y me amas tanto que me ofreces el don más preciado para un hombre: su dignidad. Te humillas para demostrarme que tu amor por mí no tienes límites y permaneces casto para tu Diosa, mientras yo follo libremente.

Ni los tendrá jamás. Por eso no has follado nunca conmigo, ni lo harás jamás, porque tú mismo me has demostrado que una Diosa como yo no puede permitir que su esclavo meta la polla en el sagrado coño de su Ama. Ese altar no es para ti. Es para todos los hombres que yo quiera menos para ti. Una Diosa necesita sacerdotes castos que la adoran y tú cumples a rajatabla el mandamiento. Tu amor por mí no tiene límites y eso es lo que hace que te ame tanto. Porque te quiero, cornudo mio, aunque no lo parezca.
Y por eso me casé contigo. Y por eso te amo tanto.

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