miércoles, 13 de febrero de 2013

Feliz matrimonio cornudo

Me has llamado, he acudido presto y me has dicho con un dedo de la mano que no. Y de pronto he caído. No llevo puesto el cinturón de castidad. He salido de la habitación corriendo, me lo he puesto y he acudido junto a ti. Y me has dicho con un dedo lo que tenía que hacer. Así que he metido mi cabeza en tu coño y te lo he lamido, mientras tú gemías, suspirabas y pronunciabas su nombre. El de él. El nombre del amante que te follas y que te tiene loca. Hasta el punto de que quieres que yo te caliente y prepare para él.

Y te he lamido mientras oía como decías su nombre, como decías “soy tu puta”. De él, claro. Porque eres su puta pues te folla como quiere cuando quiere y donde quiere. O eso se cree él, porque eres tú siempre la que lo llamas y te lo follas. Pero antes he de calentarte, excitarte con mi lengua, lamerte y ponerte a punto, jugosa, para que él te penetre mejor y te haga gozar más.
-  Déjame jugosa para él, cornudo –me has dicho

Y he seguido lamiéndote el coño hasta que te has notado a punto y me has dicho que lo llame. Ha venido pronto y os habéis puesto a follar delante de mí. Aunque en esta ocasión, eres un cielo de mujer, me has dicho que me acerque más y te coja la mano. Quieres que note como me la aprietas mientras te folla, como gozas, como te corres.
- Gracias por ser tan buena conmigo –te he dicho.
- Es un premio, no te hagas ilusiones.
- Lo sé, amor mío.
- ¿Me quieres mucho cornudo?
-  Con toda mi alma.
-  Pues entonces ponle un condón a él

Y se lo he puesto dándole las gracias por hacerme cornudo.
-  Falta algo, cornudo –me has reprochado.

Y entonces he caído que no está nuestra foto. La foto de nuestro matrimonio, cuando después de la boda, te sentaste en el jardín y te besé los pies para decirte que sí, que aceptaba ser tu marido cornudo. Lo habías puesto como condición para casarnos y lo hice.
- Tienes que besarme los pies en público el día de nuestra boda para confirmar que quieres ser marido cornudo –me habías advertido.

Y lo hice. Te besé los pies orgulloso y te dije sí, te acepto como mi corneadora. Y tú me contestaste que sí, que también me aceptabas como marido cornudo. De eso hace ya algunos meses.
-  Falta algo, cornudo –me has insistido.

Así que he cogido la foto y la he puesto en la mesita para que puedas mirarla mientras follas con tu amante y me haces cornudo.
-  Jamás podía soñar con que iba a ser tan feliz en mi matrimonio –me has dicho.
-  Lo sé, amor mío. Gracias por hacerme tan cornudo. Y tan feliz.

1 comentarios :

  1. Que morbazo de texto. Muchos fantaseamos con esto.

    www.malagasensual.blogspot.com

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