jueves, 7 de febrero de 2013

Gracias por permitir que te ayuda a hacerme cornudo


Normalmente me permites que me quede de rodillas, junto a la cama, mientras follas con tus amantes. Te beso la mano y te doy las gracias por hacerme cornudo, mientras veo como te mueres de deseo, como tu coño atrapa la polla de tu macho y te lo follas con vehemencia y pasión. Pero nunca me habías dejado acercarme a la cama, estar junto a ti y abrirte las piernas para ofrecerte a tu macho. Ahora sí. Anoche me dijiste que habías cambiado de idea y que sí me dejaba azotar el culo antes de que me hicieras cornudo, me permitirías que te abriera el coño y te ofreciera a tu macho.
- Es lo menos que puedes hacer por mi, por mi felicidad -me dijiste.

Y acepté. Por eso ahora, con el culo dolorido, pero excitado, te abro el culo y el coño para que tu macho te folle mejor y tú goces más. Sé que luego él se correrá sobre tus pechos y que, por fin podre mamarlos, chuparlos y lamerlos, aunque estén llenos del esperma de otro. Es la única forma que tengo de mamarlos y por eso te agradezco que de vez en cuando, dejes que tu macho se corra sobre tus pechos para que yo pueda disfrutarlos, lamerlos, chuparlos. Aunque la última vez que quise lamer también su polla, para limpiarla, te enfadaste, me cogiste, me echaste sobre la cama me azotaste muy duro el culo por haberlo hecho sin pedirte permiso.
Y tenías razón. Gracias, amor mío, por ser tan buena y comprensiva.
Te amo.

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