jueves, 7 de marzo de 2013

Miércoles sagrado



Mañana miércoles , amor mío, puede que me concedas el privilegio de limpiarte desnudo la casa (o con un delantalito minúsculo mientras tú te paseas por los cuartos comprobando e inspeccionado vestida sólo con ropa de lencería femenina provocativa). Eso me has dicho. Con eso me has amenazado, pero tus amenazas son deliciosamente crueles.

Eso me has prometido. Aunque baste tu presencia para provocar, para incitar y atraer al hombre y que pierda hasta el oremus, con ese halo que irradias al pasar, con ese aura que te envuelve y que hace al hombre caer rendido incondicionalmente ante ti. Y sin saber por qué, que es lo más grave. Sólo sabes que que has de arrodillarte ante ella,ante ti, y suplicarte que me lleves a la perdición más absoluta porque allí es el único lugar en el que te sientes prisionero, pero a salvo. Y feliz muy feliz.

Es tu personalidad, mi Diosa; tu carácter, tu forma de mirar y de tener la certeza de que este tío cae ante mí con un suspiro. Yo tarde menos. ni un suspiro. Un Instante fugaz en el que me vi prisionero en una dulce y severa cárcel de la que jamás querría salir aunque me dejaras la puerta abierta. Porque cuando me las has dejado abierta he vuelto pronto más sumiso suplicándote que me ates más a ti.

Probablemente mañana te pasees altiva, hermosa, segura de ti mima para reñir y corregir, para ver cómo limpio, para hacerte visible como Diosa y que pueda admirarte en tu gloriosa majestad. También es probable que te eches sobre un sofá para leer, estudiar, vigilar y permanecer tumbada con esa dejadez de Diosa que lo llena todo. Sólo mirarte es sentir la imperiosa necesidad de besarte la mano y decirte “te quiero”, mientras tú permaneces impoluta, majestosa, como una vestal inaccesible que sólo está ahí echada para que los demás te adoremos incondicionalmente.

Gracias por permitirme que los miércoles “sagrados” pueda limpiarte el piso. Es un honor. Y como tal me has dejado claro que yo pagaré el viaje para acercarme a tu casa, que no cobraré ni un duro, que lo haré sin condición alguna, a cambio de nada, porque limpiarte la casa es un privilegio que te he de agradecer de rodillas y besando la mano y el suelo que pisas. Algo que haré orgulloso, mi Diosa

Porque una Diosa como tú se merece tener un esclavo que la idolatre, la mime la cuide, la proteja y haga todas las tareas domésticas. Los dos sabemos también que una vez que demos este paso, que una vez que te limpie la casa desnudo y tú vestida con ropa interior sexy, jamás podremos dejarte de hacerlo y será ya para el resto de nuestras vidas, Que si algún día nos casamos esa será nuestra forma de vida. Quizás lo de mañana sea un ensayo general para el resto de nuestras vidas.

Porque sospecho que si mañana miércoles te limpio la casa desnudo mientras tu te atavías como una Diosa no podremos jamás dejarlo. Afortunadamente. Y los dos sabemos que si alguna vez nos casamos también será el miércoles el día que yo te limpie la casa pero ya de por vida. Los dos lo sabemos y por eso es tan importa te el paso que vamos a dar. Una vez que lo demos, no tendrá vuelta atrás y será así de por vida. Afortunadamente, amor mío, porque no hay mayor placer para un sumiso que adorar, a su Diosa.


Y cuando mañana te limpie la casa desudo y te vea pasar por mi lado con ropita sexy provocativa, besaré el suelo que pises, besare la mano de rodillas y te diré con ojos de corderito degollado que te amo. Porque te amo. Y porque con esta demostración de servicio domestico, que para mí es una demostración de amor total, absoluto, sin limites, te diré que acepto amarte sin condiciones. Y que me muero por consentirte.

2 comentarios :

  1. Me encanta, totalmente de acuerdo. Qué poético! Yo también suelo hacer las tareas del hogar como un buen novio.

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  2. Gracias, Servus. Eres afortunado de tener una novia que te comprende. Consérvala.

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