sábado, 13 de abril de 2013

!Cómo me folla, cornudo, cómo me folla!

No es necesario que me supliques lamiéndome los pies, cornudo. Voy a ponerte una vez más los cuernos, sin necesidad de que me supliques de esa forma. Aunque bien mirado me encanta, la verdad, el que seas tan cornudo sumiso.
Me quito las bragas porque preparo algo especial, cornudo. Ya que me has suplicado lamiéndome los pies   que te vuelva a hacer cornudo, que folle con otro delante de tus narices, lo voy a hacer. Y me preparo para ello quitándome las bragas para recibir a mi hombre como se merece un macho de verdad.









Y así lo voy a esperar, cornudo. Bien abierta de piernas para él, ofreciéndome toda, entera, mientras espero para que nada más entrar vea mi coño disponible, accesible. Un coño libre para que lo folle cuanto quiera y como quiera, porque tú ni lo has catado ni lo probarás jamás. Te está prohibido. Pero a él lo recibo con el coño expuesto, abierto,  porque es un macho, el hombre que necesita una hembra en celo como yo que está casada con un cornudo sumiso. Afortunadamente,  porque gracias a ti follo con tíos buenos y potentes. No con pichaflojas como tú. Cada día me alegro más de haberme casado con un cornudo.

Y luego, claro, te humillaremos. Nos meteremos mano en el sofá mientras tú me lames los pies y me suplicas que te humille, que te haga cornudo. El me meterá mano, acariciará mis tetas, tocará mi coño, me besará con lengua y me morreará con la pasión de un amante. Algo que para ti está prohibido y que tú jamás podrás hacer.
Y luego me follará delante de tus narices. Me meterá su pollón en el coño o en el culo, donde prefiera, porque son suyos, de su puta, de su perra, de su zorra siempre abierta para su polla, para él, para un verdadero macho. !Cómo me folla, cornudo, cómo me folla!

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