jueves, 25 de abril de 2013

Derechos del cornudo (4)


El cornudo tiene derecho a oler las bragas de tu mujer cuando venga de follar con su amante. Tiene derecho a quedarse con ellas para pasar la noche, sin duermen en camas separadas, y saborear el placer de ella que ha quedado impregnado en la tela, así como el sabor del semen del macho que ha caído en la tela cuando ella se las ha puesto para volver a casa.







El cornudo tiene derecho a ser masturbado con los zapatos de su esposa antes o después de haber sido hecho cornudo, aunque sin llegar al orgasmo, según lo hayan estipulado en sus acuerdos de infidelidad. El cornudo puede recibir las caricias de los zapatos de su esposa cuando ella lo considere oportuno a fin de excitarlo y prepararlo para sus próximos cuernos.





El cornudo tiene derecho a elegir las mejores pollas para su esposa por lo que podrá seleccionar las que crea mejores, entre todas las que ella le presente, así como  dar su opinión, aunque la última palabra será siempre de ella. 


El cornudo tiene derecho a ser castigado, azotado y volver a ser azotado, antes o después de ser cornudo. Antes,  con el fin de excitarlo y prepararlo para sus cuernos. O  para excitar con la humillación, al macho que se va a follar a su esposa. El cornudo también tiene derecho a ser azotado después de los cuernos con el fin de humillarlo ante el macho  de su esposa o para darle las gracias por haber tenido un buen comportamiento cornudo.
El cornudo tiene derecho a ser feminizado, maquillado y convertido en una putita sumisa, tanto si es por elección de su esposa o por capricho del amante de su mujer. Si es por capricho del amante con el fin de humillarlo como hombre, el cornudo tiene derecho a elegir el color del maquillaje, la bisutería que el macho le ponga  o el color de las braguitas que ha de llevar durante su puesta de cuernos.
El cornudo tiene derecho a suplicar que lo hagan cornudo. O más cornudo aún de lo que ya es. Para tal fin podrá postrarse, arrodillarse, besar los pies de su esposa y adoptar cualquier otra postura humillante que suponga sumisión a los deseos y caprichos de su esposa. Será ella la que decida en qué momento y con quién hacerlo cornudo, pero él tiene el derecho a suplicarlo.

0 comentarios :

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.