sábado, 20 de abril de 2013

Sí, cornudo, me he vestido así para él

Sí, para él, para gustarle a él y que me folle más y mejor. Para ti no me visto así, cornudo. No hace falta. Tú te excitas con sólo decirte al oído las palabras mágicas: "eres un cornudo", para que se te ponga el pito, tu pollita, algo dura.

No necesitas más. Eres así de fácil. Pero él es un macho de verdad, un hombre y necesita otros incentivos porque tiene otras mujeres para elegir y quiero que me elija a mí.  Es la diferencia que tiene contigo, que tú no buscas más mujeres, sólo me tienes a mi y él puede disfrutar de todas, incluso de la tuya.

De mí, cornudo. para eso me visto así, para atraer al macho porque en esta ley de la selva sólo sobreviven los mejores machos, los más fuertes. Y eso nos gusta mucho a las mujeres. Los machos de verdad que nos protejan y no putitas sumisas como tú que sólo valen para servirnos. Para gozar necesitamos pollas, no pitos. Para disfrutar necesitamos hombres de verdad y no cornudos que gastan bragas y cinturón de castidad.

Necesitamos cojones, no huevecillos de puta cornuda. Por eso no he tenido aún hijos contigo, cornudo. Porque no das la talla. No quería decírtelo, pero ya lo sabes.

Y ahora dime la verdad: ¿Crees que querrá preñar a una mujer vestida así, vestida como yo? Sabía que ibas a decir que sí. Es lo que me gusta de ti, que eres sumiso, pero sincero; cornudo, pero atento. Te desvives por mi felicidad y sé que empujaras sus riñones para que me folle más duro y me preñe. ¿Verdad que sí, cornudo? Lo sabía. Y ahora ve a abrir que está aquí mi semental. Y trae el champán que tenemos que celebrarlo.

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