sábado, 6 de abril de 2013

Sí, me visto para mi amante


Me visto para él, sí. Y llevo puesta la cadena cuckold en el tobillo, la cadena de cornudo que me regalaste cuando comprendiste cuál era tu sitio. Cuando aceptaste por fin tus cuernos. Cuando te hice ver que no eres lo suficientemente hombre.

Así que tráeme la ropa ya ayúdame a vestirme, a maquillarme, a ponerme guapa para que el disfrute. Quiero gustarle, excitarlo, que me desee con toda su alma y me folle sin parar toda la noche. Y que me deje exhausta de placer y completamente entregada.

Él sabe hacerlo, sabe tocarme, acariciar en mus puntos débiles y ponerme cachonda y puta con tan solo mirarme. Lo siento, cornudo, pero vas a sufrir de nuevo los celos de ver a tu esposa  follando y gozando en otros brazos, con otra polla, con otro macho. Bueno, con el único macho porque tú no eres hombre, has cedido ese poder a otro que ocupa tu lugar y cumple donde tú no lo haces.

Porque no puedes, porque no sabes, porque sólo gozas al sentirte humillado al saber que no eres ni macho, ni hombre, ni nada. Sólo un puto sumiso consentido que goza al saber que es cornudo, que su mujer le pone los cuernos y que goza al follar con otros. Eres así, no puedes evitarlo, y por mi de maravilla, mi querido esposo.

Sólo podrás lamerme el coño mientras me folla y dormir luego en el suelo, mientras nosotros dormidos, en tu cama de matrimonio, en la cama que compraste para nuestra boda. ¿Te acuerdas? No has vuelto a dormir en ella ni lo harás jamás.

Tu lugar en mi cama lo ha ocupado otro y cuando estoy también duermes en la alfombra porque has perdido tu sitio. te has ganado la alfombra a pulso por no ser hombre, por no ser el macho que una mujer necesita. Tú mismo te has buscado tu lugar y ese es tu sitio. En el suelo, sin poder tocar, ni oler a tu mujer, la mujer con la que te casaste. La madre de tus hijos.

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