martes, 16 de abril de 2013

Tú siempre pierdes, cornudo


Hoy por fin me has permitido gozar, amor mío. Has estado follando con tu amante, se ha corrido y has puesto su condón sobre tus zapatos, mientras me sonreías. Y luego  me has puesto a cuatro patas, me has colocado un condón, me has azotado el culo con la fusta (para excitarme, según dices) y  me has acariciado con tus zapatos para que me corra. Y cuando lo he hecho, has puesto mi condón al lado del tu macho, del hombre que acabas de follarte.
- No hay color, cornudo.
- Lo sé, amor mío.
- Tiene más esperma de macho que tú, más espermatozoides, es más hombre.
- Lo sé, amor mío.
- ¿Y ahora qué debemos hacer?
- Lo que la natuarelza diga.
- La naturaleza dice que tú eres poco hombre y que él es un macho de verdad.
- Lo sé, mi amor.
- La naturaleza dice que debo seguir follando con él y que él sea el padre de mis hijos. ¿Qué opinas?

Y me he echado a llorar. No he sabido que decirte. Me duele, pero lo cierto es que la verdad es la verdad.
- Te amo. Haz lo que tú quieras.
- Lo haré, cornudo.

Y has seguido follando con él, ya sin condón, mientras yo miro como me haces cornudo. Y quizás papá.

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