martes, 23 de abril de 2013

Una esposa, fiel madre de sus hijos

MARTES.- He entrado en su despacho y te he visto arrodillada, con las tetas fuera y chupándole la polla. Me has mirado y has seguido chupándosela. No he dicho nada. Me he quedado allí quiero mirándote, mirando como se la chupas. Podría haber dicho algo. Después de todo eres mi esposa, la madre de mis hijos.

Y él es mi jefe. No sabía que habías venido a su despacho. No me habías dicho nada, pero si el te llama acudes, ya sea a su despacho, a un hotel, a su yate...Te llama y acudes sin tardar. Creo que si tardas más de 5 minutos te azota el culo con la correa, según me comentaste. Y también me has comentado que a veces tardas más tiempo, a posta, para conseguir que te lo azote.

Te gusta ser su puta, que te use, que te trate como una perra. A veces te pone a cuatro patas y te obliga a que andes por su despacho moviendo el culo y mostrándole el culo y los gordos labios de tu coño que te aparecen entre ellos. Eres una buena jaca, lo sé, y a los tíos les gusta montarte.

Sé todo esto porque tú me lo dices. Me lo cuentas todo desde aquel día  en que mi empresa entró en crisis y nos despidieron a muchos. A mí también. Teníamos que pagar la hipoteca, los gastos de los colegios privados de los niños, tu ropa cara, el coche de lujo que habíamos comprado mediante un crédito.

Yo le expliqué todo esto a mi jefe porque tenía confianza con él, había cenado en casa varias veces, pero él me dijo que las órdenes venían de la matriz extranjera de la empresa y que no podía hacer nada. Lo sentía. Tú me dijiste que sí podía hacer algo más, que cuando venía a cenar te miraba con lujuría y morbo y que haría algo más por nosotros.
-Ven, vísteme y ponme sexy que vas a recueprar tu trabajo.

Siempre has sido una mujer con carácter y me has tenido un poco dominado. Bueno, un mucho, pero nada anormal.  Así que cuando te vi decidida te ayudé a vestirte, te puse sexy y te despedí en la puerta.

Volviste tarde, de madrugada y me dijiste que volvía a tener trabajo, pero que había que cumplir algunas condiciones.   Una de ellas la tenía en aquel momento delante de mis ojos. Tú te arrodillas ante él y le chupas la polla. Esa es una de las muchas que puso entonces. Otra es que yo debo ir al trabajo con medias y bragas debajo de los pantalones, además de estar enjaulado en un cintuón de castidad porque no puedo follar contigo. Él no quiere que folle conmigo.

Luego he sabido que lo del cinturón de castidad, las medidas y las  bragas fue idea tuya, no de él, pero eso ya no importa. Ahora sé que cuando termines de chuparle la polla y se corra en tu boca, he de llevarte a casa donde he de cambiar las sábanas, preparar las bebidas, ponerte guapa y sexy para él. Y vestirme de putita par humillarme ante mi jefe. Esto último es capricho tuyo.

Y lo he cumplido porque me has dicho que si no lo hago me dejas por él. Que él te ha prometido ponerte un piso, una boutique de ropa cara, regalarte un coche de lujo y convertirte en su querida. Quiere que me dejes, que te divorcies de mi y que yo me haga cargo de los niños. Y tú lo has convencido de que conmigo todo es más morboso y divertido. Que gozas más con los polvos que te echa. Por eso llevo el cinturón de castidad, las braguitas y hasta bebo tu orina en vez del caro champam que vosotros bebeís. Has conseguido salvar nuestro matrimonio y por eso te estoy muy agradecido.

Porque  no me has dejado por él. Gracias. Eres su querida, pero en nuestro dormitorio. Has conseguido que la familia no se rompa y que mis hijos tenga una madre cerca. Una madre muy puta y zorra, pero una madre a fin de cuentas. Y yo una esposa con un gran corazón.

3 comentarios :

  1. soy casado tengo una mosa, disfruto mucho culiando con la mosa y escuchando sus historias de como se la han culiado mientras no esta conmigo. es una super perra y lo gozo.

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario.