viernes, 24 de mayo de 2013

Como me gusta que me supliques, cornudo

Ni te imaginas, mi querido marido, lo que me xcita que me supliques que te haga cornudo. Y así, humillado, sumiso y rendido a mi poder de mujer. Me vuelve loca verte así, supolicando que te humille, que folle con otro y te haga cornudo. No sabes cuánto, maridito mío, porque cuando sugeriste que hiciéramos un trío con otro chico ni me imaginaba que todo iba a terminar así.

Porque fuiste tú el que te apartaste de la cama y me dejaste sola con él. Te sentastes en la butaca y comenzaste a pajearte. Fue cuando comprendí que había algo más. Y lo había. Mucho. Ahora eres un marido cornudo que suplica que su mujer folle con otro. O con otros. Cuantos más mejor. Eres tan cornudo que quieres los cuernos por triplicado y al mismo tiempo.


Pues te he hecho caso. He salido, he follado con Carlos, tu socio en la empresa y he vuelto. Te he traído las bragas con las que me ha follado. Me ha follado con ellas puestas. Ahí tienes los jugos de la excitación que me ha provocado otro macho y parte de su semen. Ahí tienes el olor de tus cuernos, de tu humillación, lo que te hace un marido sumiso. Así que huele y lame, cornudo, que me vuelve loca humillarte.

Me ha follado en la oficina, en tu despacho. He llegado, me he arrodillado y se la he chupado. Me han visto algunos de tus empleados, pero no te preocupes porque todos ellos saben que follo con tu socio y saben que eres cornudo.

Y algo más, sí, porque además de cornudo sumiso eres una putita muy zorra, pues cuando te acerco la cara a la polla de mi amante, te resistes un poco, es cierto, pero luego se la chupas con tal frenesí y pasión que parece que quieres comértela de verdad. Te gusta humillarte ante el macho que te hace cornudo, aunque sea tu socio en la empresa. Te gusta saber que él se folla a su mujer, a mi amiga, y también a la tuya;  que cuando salimos los cuatro a cenar él disfruta de dos mujeres y tú de ninguna porque desde aquel trío jamás has vuelto a follar conmigo.

No te he dejado. Pero aunque te dejara no podrías porque llevas el cinturón de castidad puesto. Y aunque te lo quitara tampoco podrías porque no puedes, no quieres, no se te pone dura al ver el coño de tu mujer. Parece como si tú cerebro te dijera que no, que no es propio de ti follar como un macho porque lo tuyo es ser cornudo sumiso y puta cerda.

Lo digo porque el otro día te pille una foto en tu ordenador personal en el que aparece un cornudo con pechitos y vestido de chica. Y delante del corneador. Parece que te excita ser la putita del que te hace cornudo y por eso quizás te demos el placer de permitírtelo.

Te daremos hormonas para que te crezcan los pechitos, te vestiremos de putita y te usaremos de criada. E irás al trabajo así vestido bajo el traje. Y tendrás que limpiar la casa de mi amante, claro, pero eso ya lo sabías. Lo digo porque se te ha puesto la pollita dura dentro del cintuón de castidad, mientras te cuento todo esto. Eres insaciable cornudo. Pero sigue suplicando, por favor, que así me pones a punto para que mi macho me folle.

2 comentarios :

  1. Nada... decididamente me estoy haciendo sumiso.jejeje
    Casi tengo ganas de probar una ama de esas a ver que tal es la experiencia. jejeje

    Me da morbo sentirme asi. Lo asumo.

    Saludos desde el Sur de España!

    www.malagasensual.blogspot.com

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario.