lunes, 13 de mayo de 2013

El cornudo reconoce al macho Alfa

Te has comprado un consolador de cintura, te lo has puesto y he has plantado delante de mi con las manos en la caderas.
-  Chupa,  cornudo

Y he chupado la polla de látex, tu polla, aunque no sé qué pretendes. Pero jamás discuto tu órdenes y te obedezco en todo. Absolutamente en todo sin preguntar jamás por qué he de hacerlo. Es lo que me has enseñado.
- ¿Te preguntarás por qué quiero que chupes polla?
-  Sí, mi amor.
-  No es sólo que chupes polla, sino que aprendas a chuparla, a lamerla, a darle besitos de agradecimiento y a besar y lamer los huevos.
-  Lo que tú digas, mi amor
-  He encontrado un nuevo amante, muy macho, muy hombre y no quiero que tenga dudas de quién es el macho Alfa de la casa. El es el macho, el hombre, y tú un hombrecillo secundario, una putita sumisa. Por eso cuando él este en casa llevarás cinturón de castidad y bragas. Y además te comportarás con él de forma femenina para que no haya dudas de quién es el macho.  ¿Lo has entendido?
- Sí, mi vida.
- Y además has de humillarte ante él y reconocerlo como macho dominante, como macho Alfa. ¿Te parece bien?
-  Sí, mi amor.
- ¿Te parece justo?
-  Sí, mi Ama.
-  Pues entonces sigue chupando, lamido y besando para que ensayes y estés preparado para el día del Macho Alfa; el día en el que reconozcas que el es el macho dominante.

Y he seguido chupándote la polla, lamiéndote los huevos, dándole besitos y procurando aprender a dar satisfacción a un macho de verdad. Y así hemos hecho  todos los días durante dos horas, y durante más de una semana, hasta que me has anunciado que ya estoy preparado y que vamos a celebrar el    Día del Macho Dominante, del Macho Alfa. Esta misma tarde, has añadido. 

Y poco antes de que él llegara, me has desnudado, me has puesto el cinturón de castidad, las braguitas y me has hecho esperar de rodillas a que llamaran a la puerta. Y han llamado, pero no era él, sino tus amigas   que se han sentado en los sofás y sillones en torno a la mesita y me han mirado sonriéndome.
- Ellas van a ser mis damas de honor y mis testigos de que cedes tu hombría, de que a partir de ahora otro hombre va a ser el macho dominante de esta casa.
- Si, mi Ama.
-  Bueno, él va a ser el único macho dominante, porque tú no lo eres. Ni dominante ni nada. No eres macho, sólo una putita sumisa, cornuda e impotente.
-  Si mi amor.
- Y tendrás que depilarte, llevar bragas y orinar sentado como las chicas.
- Sí, mi vida.

Y ha llegado tu nuevo amante, el macho Alfa de la casa y tú te has morreado con él en la puerta, lo has traído de la mano al centro de la sala, delante de donde yo estaba arrodillado y me lo has presentado.
-  Aquí está mi nuevo macho, el macho Alfa de la casa. Este que ves de rodillas es mi puta sumisa cornuda.

Y tras la presentaciones me has dicho que le baje los pantalones y se los he bajado. Le he sacado la polla., me la he metido en la boca y he notado como crecía poco a poco hasta que se ha puesto dura. Muy dura. Entonces la he lamido, la he chupado y he besado los huevos del macho que tenía frente a mi, porque yo seguía arrodillado chupando.
-  Ahora haz tu confesión y reconocimiento publico –me has dicho.
-  Te reconozco como el macho dominante de esta casa, como el macho Alfa

Y entonces tú has agachado mi nuca y has cogido su polla para realizar el acto de homenaje que sueles hacer en estos casos, cuando encuentras un nuevo amante que te gusta. "La unción del cornudo", lo llamas tú, porque has puesto su enorme polla sobre mi cabeza, sobre mi nuca, me la has dado para que la bese, la adore y has vuelto a ponerla sobre mi nuca donde la has dejado un rato mientras tus amigas aplaudían festivas  y alegres y hacían fotos para celebrar un momento tan entrañable.

Y tú me has sonreído, me has dado dos ligeros besos a cada lado de   la frente,  has cogido a tu macho de la mano y te ha sido a la habitación a follar con él, mientras tus amigas se reían y me felicitaban. Pero yo no he hecho caso y me he ido detrás de vosotros por si tú me necesitas, como otras veces. Y así ha sido, porque cuando se ha corrido has metido su polla en mi boca y me has dicho que la limpie. Y cuando se la he puesto de nuevo dura has seguido follando con él.
- Gracias cornudo, por reconocer qué  lo que eres. Por permitir que te entronice como cornudo.
- Gracias a ti, mi amor, por permitírmelo. Para mi es un honor.
 

1 comentarios :

  1. Es un morbazo tus entradas.
    Me excito siempre al leerlas.

    Saludos desde www.malagasensual.blogspot.com

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