viernes, 3 de mayo de 2013

Para que sólo existas tú y tu placer

Mientras te espero me ensueño contigo y pienso que todas las noches me meto primero en la cama porque ya sé que cuando tú dices “tengo sueño”, tengo que irme a la habitación, desnudarme completamente y meterme en la cama para calentarte tu lado, para que cuando llegues te la encuentres calentita.

Y eso hago siempre 15 minutos antes de que tú te acuestes para que cuando llegues la encuentres cálida. Y cuando llegas y te metes, decides si he de dormir junto a ti, abrazado a ti por detrás en cucharita, o en la alfombra del suelo, junto a tu lado de la cama si quieres castigarme por no haberte complacido lo suficiente a lo largo del día. Por no haber sido lo suficientemente sumiso a tus caprichos.

Y si me permites dormir junto a ti, abrazado a ti por detrás "en cucharita", podré musitarte al oído que te amo, que soy tuyo, que sólo deseo ser tu sumiso cornudo de por vida y que sigo luchando por tu amor como el primer día hasta que tú digas basta, hasta que te canses de mí y me digas que lo deje.


Y te diré y digo que te amo y que no puedo vivir sin ti. Que te necesito hasta para respirar y que estoy ansioso de poder demostrarte mi amor, siendo tu más sumiso esclavo. Porque no encuentro otra forma de amarte que no sea siendo tu sumiso cornudo pues mi amor por ti me lleva a entregarme, pues es la forma completa de demostrarte mi amor.

 Porque es mi forma de amar, no conozco otra y soy feliz viéndote a ti absolutamente libre, incluso para follar con otros, mientras yo no tengo libertad ni para mirar a otra mujer por la calle. Porque no la quiero, no quiero ser libre. Y te suplico que me esclavices más a ti. Más. Mucho más. No tengas piedad, por favor


Y todo eso aún me parece poco, mi vida. Ser tu sumiso cornudo me parece poco, muy poco y aspiro a poder llegar a más, a donde tú quieras llevarme para que tu placer sea lo único que nos importe. A que te sirvas de mí para darte gusto, a que llegue un momento en el que sólo existas tú, tus caprichos y tu voluntad porque yo habré dejado de existir como persona para ser exclusivamente tuyo.


Porque tú me has comprendido, me has aceptado como soy y me has hecho el hombre más feliz del mundo al aceptarme como tu sumiso cornudo. Por eso te digo que te amo y que quiero perseverar y ser cada día más sumiso a ti, a tus caprichos, a tus antojos, a tus deseos y a tu severa crueldad de Ama, cariñosa y dulce, pero también estricta, dura y severa. Sólo sueño con eso en esta vida, mi Ama: poder morirme siendo tu sumiso amante.

Y cuando te he dicho todo esto, me he quedado por fin dormido, tranquilo y feliz. Realizado.

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