sábado, 4 de mayo de 2013

Ven pronto, que el cornudo se impacienta

Sí, cariño. El cornudo ya está entregado y ansioso porque le pongamos los cuernos. No deja de suplicarme que vengas. Date prisa porque le he quitado el cinturón de castidad y creo que se me puede correr, sin tocarse, sólo con pensar que v a ser cornudo.

Tiene un pene tan ridículo, tan pequeño, que no le cabe ni un condón normal. Se lo hice ver la primera vez que quiso follarme y no le dejé hacerlo. Le comenté que a mi me gustaban las pollas de verdad, los machos con pollón que son muy hombres y él me dijo que no lo abandonara, que quería seguir siendo mi novio.

Así que le dejé las cosas claras: si quería seguir siendo mi novio tendría que darme libertad para follar con hombres, con otras pollas porque la suya ni la notaba. Y dijo que sí.

Desde entonces he perdido la cuenta de las veces que lo he hecho cornudo. Incluida la noche de bodas. Y él todavía no ha podido follarme. A veces lo intenta, pero al ver su pollita me río de él y comprende que no puede. Nunca me ha follado y jamás va a hacerlo.


Así que cuando vengas pienso enseñarle lo que es un macho de verdad, lo pondré de rodillas y le haré que te la chupe a ver si se le pega algo. A ver si aprende lo que es un hombre de verdad y no una puta sumisa como él. Aunque lo dudo. Tiene alma de cornudo sumiso y eso no se puede cambiar. Afortunadamente para mi. Lo quiero sumiso y cornudo. Si cambiará lo dejaría y me buscaría otro cornudo. Y él lo sabe.
Así que cuando me folles también nos lamerá para que vea de cerca lo que es un hombre y una verdadera hembra que necesita machos, hombres y pollas, no pitos ridículos. Y para que nos excite, claro, y follemos más y mejor. Ya sé que a ti te pone mucho verlo humillado, que lo humille, así que no te preocupes que lo humillaré de verdad para ti. Cuanto más te excitas tú más gozo yo, así que no lo dudes.
Por eso y mientras descandas de los polvos que habremos echado, me vestiré con la ropita que tanto le gusta a él, la de Ama dominante y le enseñaré las tetas, el fruto prohibido que jamás ha besado ni lamido. Se pondrá inmediatamente de rodillas y me suplicaré que lo azote.

Y lo azotaré. Le daré 10 azotes por cada condón que hayamos usado. Ya sabes que él los guarda todos como prueba de sus cuernos. Los tiene coleccionados por fecha y macho. Así que le daré 10 azotes por cada condón, por cada vez que tú te hayas corrido. Antes era según los orgamos que yo había tenido, pero son tantos lo que gozo al hacerlo cornudo que salían muchos y me pasaba.

Ahora lo haremos con arreglo a los condones que hemos usado. Pero no serán menos de 40, te lo aseguro. Cornudo y apaleado. Y como él se excitará con los azotes y probablemente me suplicará que siga haciéndolo cornudo, volveremos a follar de nuevo, cariño, que lo estoy deseando. No tardes, que el cornudo se impacienta.

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