viernes, 7 de junio de 2013

Te amo, aunque seas su puta

Era nuestra noche de bodas. Cuando subí a la habitación del hotel donde se celebraba la fiesta, precisamente  donde acababa de dejar a tus padres con los regalos de la boda. Y te encontré apoyada en la pared y masturbándote todavía con el traje de bodas. Suspirabas, gemías y te acariciabas diciendo su nombre una y otra vez, entre gemidos y suspiros. "Soy tu puta", decías. Le decías a él.
 - Llámalo –me ordenaste.

Y lo hice. Aunque resulte extraño siempre te obedezco y te he obedecido. Desde aquel día que nos presentaron unos amigos comunes, salimos algunos días y me declaré en la puerta de tu casa.
- Te amo –te confesé
 - Lo siento –me contestaste.
 - ¿No te gusto?
 - Sí, eres un chico educado, encantador y mimoso, pero hay otro.
 - ¿Otro hombre?
- Sí, otro. Está casado y sólo tenemos un “follamigos”. No hay nada más, pero me tiene enganchada y no puedo dejarlo. Lo siento. Soy su puta.  Consigue hacer de mi coño un manantial de jugos, de placer y consigue hacerme suplicar que me folle.  Búscate una buena chica que te ame porque yo no te convengo.

 Nos despedimos y no pude de dejar de pensar en ti. No podía,. Te amaba, estaba loco por ti y me seguías pareciendo irresistible. Llovia cuando más tarde llegue a tu casa.
- No me importa –te dije
- ¿Estás seguro?
- Sí, completamente
- ¿No te importa ser cornudo?
 - No, haremos lo que tú quieras. Te amo más que a mi vida.

 Y lo hemos hecho. Hemos hecho todo lo que tú has querido. Y lo que ha querido él porque ahora es el hombre de la casa. Todo lo hacemos pensando en él, en si él puede venir a follarte, tiene tiempo por su trabajo o ha salido de viaje.
 - Ten en cuenta –me sueles recordar-,que el mantiene sexualmente a dos mujeres. A la suya y a la tuya. Debemos de ser comprensivos con él. Folla con ella y luego folla conmigo. No podemos pedirle más.

Y es cierto. Porque el folla con dos, pero yo no follo con ninguna. Lo dejó él muy claro: No quería que fueses de otro, que otra polla entrara en tu hermoso coño y tú no lo dudaste y le dijiste que no había problema, que a partir de ese momento sólo la follaría él.
- Incluida la noche de bodas –le aclaraste para darle tranquilidad.


Una noche como la de hoy en la que acabo de llamarlo para que venga. Sé que cuando entre te abrazarás a él, te lo comerás a besos, lo desnudarás, te lo follarás y yo miraré desde el sofá junto a la cama acariciándome mi pequeño pene. Porque mi pene es pequeño en comparación con su pollón.

Me lo sueles recordar. Y me sueles comparar con él. Luego dormirás abraza a él como una chica enamorada. Sueles quedarte dormida cogiendo su pene. Mañana amaneceré dormido en la alfombra, junto a vuestra cama y podré por fin lamerte el coño, aunque esté usado y bien usado. No me importa. Sé que eres feliz y eso es lo que a mi me hace feliz. Aunque seas su puta.

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