domingo, 6 de marzo de 2016

Le abres las piernas


Las abres y enseñas tu coño, las cuestión es que no es para mi, sino para mi mejor amigo que está sentado a mi lado. Él sabe o sospecha que soy cornudo y sumiso. Por eso me has dicho que lo invite a una cafetería y en cuanto se ha sentado has comenzado a abrir los muslos para enseñarle tu coño y luego, claro, os habéis ido al hotel más cercano, sin decirme nada, como

sueles hacer.

Así que os he seguido y entrado tras vosotros en la habitación donde te lo has follado delante de mí, mientras yo miraba, de pie y con el cinturón de castidad puesto, como otra penetraba en tu coño, en el coño de mi esposa, de la madre de mis hijos. Soy sumiso, siempre lo has sabido y por eso quizás te casaste conmigo: sabías que tendría libertad para hacer todo lo que quisieras. Y lo haces.

Por eso cuando me has indicado que me arrodille ante él y le chupe la polla junto a ti, lo he hecho sin dudar ni un segundo. No me gusta desobedecerte. Nunca. Jamás. Te amo demasiado para eso.

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