domingo, 17 de abril de 2016

Por fin me has hecho caso

SÁBADO.- He visto como te arreglas a través de la puerta entornada. Te arreglas para él. Lo sé. Te ha llamado y por tu sonrisa y tu cara de placer, he comprendido que quiere verte. Siempre que te llama estás dispuesta. Cuelgas y vas a vestirte con la ropa sexy que yo te compro. Te he  suplicado que me dejes ayudarte a vestirte, como siempre hago cuando quedas con tu amante, pero me has dicho que no, que tienes prisa.
Y has salido con prisa porque no quieres hacerle esperar. He visto desde la ventana como lo besabas, como te ibas con él cogida de la mano y he sabido que aunque no lo amas, que me quieres a mi, a él lo deseas  como amante.

Son amores distintos, me has explicado muchas veces. De ti quiero tu cariño, tu ternura, tu sumisión. De él la dureza de un macho que me folla como un bestia, que me rompe las entrañas, que hace de mi una puta zorra que anhela estar siempre con su polla dentro. Me muero por se follada con él. De ti sólo quiero cariño y ternura; que me limpies el coño después de que él me

haya follado.

Y eso he hecho. Porque habéis estado follando en nuestra cama de matrimonio durante toda la mañana y cuando habéis comido y tomado el café que os he servido, hemos salido  al patio del chalé para seguir follando. Vosotros. Yo sólo puedo mirar. Dices que quiere que te folle en todos los rincones de nuestra casa para que quede su aroma de macho Alfa, para que quede claro quién es el macho dominante. "Yo soy su hembra", me has recordado, "pero tú no eres mi macho".


Y cuando se ha ido me has dado la buena noticia: por fin vas a acceder a la petición que siempre te hago porque has decidido que sì, que te casarás conmigo. Hasta ahora sólo éramos novios, pero ahora accedes a que nos casemos. Por supuesto yo no follaré contigo, "nunca, jamás", según me has dejado claro. Y lo has puesto como condición. Y yo he aceptado. No quieres que mi polla entre en tu sagrado coño.

"Mi coño sólo es para los machos que yo quiera, pero nunca para ti", me has aclarado, mientras abrías el paquete que tu amante te ha traído y has sacado la ropa que él te ha comprado que para luzcas en nuestra noche de bodas. En su noche de bodas, me has explicado, aunque me case contigo. Y yo, como siempre, tendré que mirar con el cinturón de castidad puesto.
- Me gustaría que además pongas su polla en mi coño esa noche, cariño, porque no voy a tomar la píldora y ya sabes qué significa eso. ¿Aceptas?
- Sí, amor mío. Acepto. Te amo.

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