domingo, 3 de abril de 2016

Soy cornudo, pero muy feliz


Te veo  ahí disfrutando y soy feliz. Soy cornudo sumiso, y supongo que estaré enfermo, pero cuanto más me humillas más te amo. Soy sumiso, muy sumiso, creo a la mujer superior y a ti te amo con locura. Y aunque tenemos una relación de D/s en la que me azotas, me feminizas, me das de hostias por capricho, me sometes a sus tedeseos y soy tu esclavo total y absoluto, cuando más nos realizamos es cuando me demuestra que tienes libertad total y absoluta para todo y yo no puedo ni mirar a otra por la calle. 


Te he de amar a ti profundamente, hasta el último aliento de mi vida y soy feliz al saber que tú también lo eres. Y que me amas, a tu manera. Y que me humillas para demostrarme
tu amor porque así yo te demuestro que el mio no tiene límites. Por eso me haces cornudo y follas con quién quieres y cuando quieres, mientras yo estoy enjaulado en un cintuón de castidad.

Sé que disfrutas mucho al hacerme cornudo porque así compruebas cuánto te amo. Sé que la demás gente no nos entenderá, pero nos da igual. Somos felices y no tenemos que darle explicaciones a nadie. Y también sé que cuando follas con otros sientes mucho placer al verme entregado a ti en el acto más sublime que hay: ver a tu mujer con otro y entregarle a ella tu orgullo de macho. 

Ya no no soy un macho, sino un esclavo que adora a su Diosa hasta el límite, más allá del bien y el mal. Te amo tanto que a veces te suplico que me hagas cornudo pues mi placer es ver que tú lo tienes. Y también sé, lo sabemos, que si yo no estuviera, no fuera tu sumiso, no te acostarías con ellos porque tú placer no es sentir una polla ajena dentro de ti, sino llevarme al límite del amor, a ese amor total y absoluto que lo entrega todo, incluido lo más preciado para un hombre: su orgullo de macho. Todo para ti, para vaciarme por ti, para quedarme desnudo ante ti y adorarte hata el más extremo de tus deseos. 
 
Te amo, mi vida.

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