martes, 24 de mayo de 2016

Crecen mis cuernos, viene la crisis y con ella, un nuevo comienzo (3)



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Texto estraido del blog: ♠ Diario de una pareja Cuckold (Corneador, Hotwife & Cornudo) ♠ 

La segunda vez que organicé todo para que mi novia se viera con Richard, fue en un motel de la ciudad. Era un sitio que ya habíamos visitado y disfrutado juntos.

Yo recogí a Andrea en su casa, abrí la puerta de mi carro, se sentó en la parte de atrás y luego fuimos a recoger a Richard. Recuerdo que cuando venía caminando hacia nosotros, le pregunté a Andrea si le abría la puerta. Una pregunta que hoy sé que no debo hacer, un sumiso simplemente sirve con iniciativa.



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Puse música y arranqué rumbo al motel. En la mente de un cornudo como yo hay una mezcla de muchas cosas, por eso pensé que iban a manosearse, a tocarse y a excitarse en la parte de atrás de mi propio carro, mientras yo conducía. Pero no fue así. Hablaron durante el camino de otras cosas.

Ingresamos al motel y me apuré a entregarles las cosas necesarias, a regular la temperatura del aire acondicionado y a llenar el jacuzzi. Les pedí y les serví bebidas. La pregunta que a veces surge entre las personas que apenas leen un relato de este tipo es. ¿Cómo manejar el ingreso de tres personas a un sitio? La respuesta es sencilla, el cornudo es quién se expone a la vergüenza. Ellos jamás.




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Se calentaron rápidamente, yo me arrodillé a un lado de la cama, a unos 50cm. Andrea comenzó de nuevo con su espectacular sexo oral sobre esa enorme verga, ese día había más luz y estaba más cerca que la primera vez que los vi, me había quedado corto al describir el tamaño de esa verga, era descomunal, no había notado por ejemplo que no le cabía por completo en la



boca de mi adorada novia.

Hicieron un 69. Sonidos guturales salían de sus bocas mezclados de vez en cuando con un quejido leve de Andrea. Cambiaron de posición la puso en cuatro, en ese momento sin su permiso, y por lo cual tengo un castigo pendiente, capté la siguiente grabación. En ella se puede oír de fondo el agua mientras llena el jacuzzi. Pero también el ritmo, el vigor de las embestidas que le propinó Richard a mi tesoro más preciado. Se escucha cómo se corta su voz, cómo trata de hablarme sin éxito porque simplemente es tal la fuerza y la excitación que no puede hacerlo.




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Sus penetraciones eran fuertes, muy fuertes. Mientras tanto yo la tomaba de la mano, ella me apretaba fuerte, y a veces me soltaba. Quería que sacara todo el potencial de mujer dominante, ponía mi rostro para que desfogara toda su energía golpeando mi cara, pero tampoco fue así. Al final Richard descargó cantidades de semen sobre las tetas de mi amada Andrea. Yo como buen cornudo la limpié con mi boca, recorrí con mi lengua cada centímetro de su piel inundada de semen y la dejé tan limpia como al principio. Ahora que lo recuerdo, pude haberlo hecho con más esfuerzo, pero la humillación que uno siente, al tomarse el semen delante de otro hombre que acaba de hacerle el amor a tu novia, es tremenda y eso lleva a sentir vergüenza, a su vez produce que uno se comporte tímido. Ahora sé que es algo en lo que debo trabajar.

Hablaron un rato y se acostaron en el jacuzzi. Hacía menos de un mes yo había estado en ese sitio con ella. Pero esta vez el lugar lo ocupaba otro hombre. A estas alturas ya tenía que reconocer que Él le hacia sentir miles de cosas que yo ni en sueños podría. Ya tenía que reconocer que Él era mejor que yo y que su cuerpo entero le pertenecía, su vagina ya se había acostumbrado al tamaño de esa verga, por eso cuando yo la penetraba eran solo "cariñitos" de novio enamorado. Lo de Richard eran embestidas de macho de verdad, lo mio solo eran intentos desesperados de hombre cornudo. Para ser más sincero conmigo mismo, ni siquiera la palabra hombre quedaría bien para mi. Ese no es el comportamiento de un hombre de verdad. Así que lo podemos dejar solo en Cornudo. Así sería consecuente con esta historia, en la que solo puede haber un macho.




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Tuvieron sexo inicialmente dentro del agua, pero al parecer no era buena idea. Luego su pusieron de pie, Andrea contra la pared y el por detrás. Desde donde yo estaba sólo podía ver la enorme espalda de Richard empujando con fuerza hacia adelante y clavando su monstruo de verga dentro de mi pequeña novia. Los gritos fueron cada vez más exquisitos, es como si Él adivinara su secreto para hacerla sentir uno tras otro orgasmo.

Las cosas no podían estar mejor, habíamos encontrado al corneador ideal. Todavía faltaba que fuera un corneador dominante, porque su actitud frente a mi siempre fue parca; pero siempre guardé la esperanza que de las cosas cambiarían. Ya todos estábamos con nuestros roles claros y definidos. Mi respeto hacia Richard crecía, al mismo tiempo que crecían las ganas de Andrea de estar siempre a su lado teniendo el mejor sexo. Nuestra vida en pareja se había enriquecido gracias a un macho que provocaba en mi novia los mejores orgasmos. Los que nunca he podido darle por más esfuerzo que haga. Es simplemente sentido común, por supuesto que el tamaño importa y yo no tenía ni el vigor, ni el tamaño para satisfacer a mi preciosa Andrea.




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Andrea me confesó que quería generar una mayor afinidad con Richard, que quería estar más cercana a Él. Para nuestro último encuentro ese era el plan, crear otros vínculos. Quería que entre ellos dos hubiera más confianza, de tal forma que lo pudiera estimular a asumir también un papel dominante. Mi sumisión y mi compromiso estaban claros, me había consumado por completo a estar a su servicio. Sugerí varias cosas. Encargarme de lavar la ropa de Richard, servirle de chofer a la hora que Él dispusiera, invitarlos a almorzar a mi casa y finalmente por el bienestar sexual de Andrea, propuse que prepararía todo para que pudieran verse en mi propia casa y en mi propia cama. Estaba decidido a todo, debo decir que a Richard le faltó asimilar más la situación y aprovecharse de todas las ofertas que le estaba haciendo y agregarle las que Él considerara benéficas para su vida. Debió asumir y reconocer que Él mandaba en esta relación y que tenía una mujer a su entero servicio sexual y un cornudo como sirvienta.




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Una primara invitación a almorzar fue en vano.. Richard nunca llegó.

Luego acordamos un nuevo encuentro, aún con la decepción de la fallida cita, le puse todo el empeño. Salí de compras; una botella de bien vino, una camisa como regalo para nuestro corneador y todo lo necesario para atenderlos por esa noche y por la mañana siguiente.

Pero vino el desastre, esa noche Richard llegó a mi casa, lo recibí, lo invité a pasar, lo llevé hasta mi habitación en donde se encontraba Andrea. No sé que pudo ocurrir, pero hubo algo que ocasionó que la noche se enfriara. Lo que prometía ser una noche de solo sexo extremo, pasó solo a 6 minutos de sexo normal y luego en una larga charla, que posteriormente se prestó para un mal entendido. Richard creyó que la propuesta de tener más afinidad estaba incluyendo sentimientos y que Andrea quería excluirme. Le abono a Él cumplir con su parte del trato.




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Por otro lado sentimos que faltaba iniciativa por parte de Andrea para dominar, para tomar el control, para propiciar situaciones de más y mejor humillación. Todos esperábamos eso, pero por algún motivo, no llegó.

Richard se fue, gran parte de las cosas quedaron compradas y los planes de servirles toda la noche, prepararles desayuno, llevarlo a sus camas, ver películas y tener sexo todo el día quedaron sólo en nuestra mente. Quedamos frustrados. Era la segunda frustración seguida.

Esa noche hablé con Andrea y le manifesté lo que a mi parecer estaba haciendo falta. La llevé de la mano para que desahogara toda su frustración conmigo y así lo hizo. Por primera vez me propinó 5 azotes con mi propia correa, las marcas que me dejó, duraron por 2 días. Dimos otro paso, pero los ánimos estaban por el piso.




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Justo cuando yo iba a darme por vencido llegó desde los Estados Unidos mi primer CB-6000. Eso le inyectó otra dinámica a la relación. Estamos esperando que se aclaren los malos entendidos y retomar de nuevo con toda la energía. Ya hablamos con Richard y esperamos su respuesta para seguir juntos explorando este complicado y excitante mundo de la humillación, la dominación, el buen sexo y los cuernos.

Reconocimos las fallas, identificamos los errores y asumimos el compromiso de no volverlos a cometer. La relación es simple; Richard dispone de Andrea como macho dominante, ahí se definen unos límites. y a su vez Él y Andrea disponen de mi como cornudo sumiso.




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Anoche dimos otro paso. Mi novia me está llevando poco a poco a la negación del orgasmo, a la castidad y de paso a la feminización ,de tal forma que no quede duda, que yo nunca seré el hombre de esta relación, que ese lugar está reservado para el corneador, es decir para machos de verdad. Anoche tuve mi primer masaje prostático, con todo lo que eso significa. Que tu novia pase por encima de lo poco que queda de hombría, introduzca todo su dedo en mi ano y estimule directamente mi próstata es humillante, se siente uno literalmente violado. Pero lo peor viene después. La culpa, saber que es una situación tan vergonzosa, que ya no tiene reversa y que la persona que amas es cómplice de ello. Sin embargo, ver su cara de placer y su excitación al hacerlo lo vale todo.




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En este momento les escribo desde mi cama, son las 3 de la mañana del día 21 de mayo de 2013 y estoy usando voluntariamente el CB-6000. Pueden verlo en la foto. Tengo las llaves y tengo la forma de liberarme pero considero que esto requiere de disciplina y auto control, como todo en mi vida, no quiero hacer nada a medias, esta no puede ser la excepción, no quiero ser un cornudo, no quiero ser un simple sumiso; quiero ser el mejor cornudo sumiso del mundo para satisfacción de mi ama y su corneador. Estas dos últimas entradas las escribí con el CB puesto, con una mezcla de excitación y dolor por no poder tocarme al evocar todas estas historias que forman parte de nuestro ingreso oficial a la dominación femenina y el cuckold.

♠ Diario de una pareja Cuckold (Corneador, Hotwife & Cornudo) ♠

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