sábado, 28 de mayo de 2016

El reencuentro con Richard y el inicio de mi castidad forzada (7)



♠ Diario de una pareja Cuckold (Corneador, Hotwife & Cornudo) ♠ 


Desde la última vez que se vieron en mi propia casa, que las cosas no salieron muy bien, no se había dado un encuentro entre mi amada Andrea y Richard.
 

Esperé en nuestro apartamento con total sumisión, con el dispositivo de castidad CB puesto, hice aseo total, organicé los preservativos, la crema lubricante, puse música acorde. Entre tanto, en un bar cercano mi amada Andrea departía con su amante, con su macho Richard, una cerveza pagada por mi.
Luego de casi 40 minutos de espera llegan al apartamento. Abro la puerta, ingresa primero ella y luego lo hace El, yo estoy vestido sólo con ropa interior. Se abrazan y se besan. Andrea me pide que le quite la ropa cosa que hago de inmediato.



Se tiran en la cama a besarse con pasión. Andrea saca la enorme verga de Richard y la saborea con total devoción, es todo un rito, todo un placer ver a la mujer que amo con una verga de verdad en su boca. Es la resignación por no tener el tamaño indicado y por no poder hacerla feliz. Se concentra varios minutos en esa verga, mientras yo, tímidamente y de rodillas besos sus hermosos pies.
De pronto me dice que su pelo estorba, de inmediato recojo su pelo y lo sostengo con mi mano, ahí puedo ampliar el panorama de esa tremenda mamada. Así estuve un buen tiempo, con el pelo de mi hermosa Andrea en mis manos, siguiendo el ritmo de su cabeza para no producir un jalón.



Luego Richard toma a Andrea con vigor y la pone boca arriba. Su cara (De andrea) queda al lado de la mía. Sostengo su cabeza en mi hombro, mientras su macho le propina intensos lametazos en su vagina. Ella me obliga a ver tomándome del pelo y dirigiendo mi mirada hacia su sexo. Estando tan cerca podía sentir hasta la más minúscula respiración de Andrea. Podia sentir sus jadeos, sus quejidos, sus movimientos. Ella aferraba sus pequeñas manos a los músculos de Richard, mientras yo seguía en mi oficio de sostener y acariciar su cabeza.

Richard la quita de mi lado, trata de ponerse un condón pero ha perdido un poco la erección, de inmediato, sin pedírselo, mi amada Andrea vuelve a chuparle su pene hasta ponerlo a punto. Me pide la cámara fotográfica y me pide que me desnude por completo. Es ahí donde logra este par de fotos que lo dicen todo.



La foto explica mi lugar en esta relación. No tengo la más mínima posibilidad de competir con su macho, porque voy camino a la feminización gracias a su increíble tacto para convencerme de que esto, es lo mejor para todos. Mi lugar es ser un cornudo sumiso, humillado y sin

ninguna oportunidad frente a ella, ni a ninguna mujer.

En adelante hicieron el amor en varias posiciones. Cuando estaba ella en cuatro, logre acostarme y besar su abdomen mientras veía la enorme verga de Richard entrar a la delicada vagina de mi novia. En esa posición Richard terminó. Andrea tomó el condón con sus manos y se fue hacia el baño, yo la seguí presintiendo sus intenciones. Me puse de rodillas, abrí mi boca y de forma rápida, ella escurrió todo el semen que contenía ese condón, no pude ver cuánto era porque fue muy rápido. Luego introdujo todo el condón en mi boca.



Estuve sirviendo de ventilador y soplando con la almohada por unos 15 minutos, todavía con el condón de su macho en mi boca, cuando me ordenaron que fuera a comprarles agua. Eso hice.

No logré percibir cuantos orgasmos hubo, pero según me dice Andrea fueron dos muy seguidos y muy intensos. Por cada orgasmo recibo 5 azotes, es el castigo que debo asumir por no poder brindarle esos anhelados orgasmos. Esos azotes que me recuerdan lo poco hombre que soy y dejan claro que los roles están claros y definidos.
Para recibir los azotes fui amarrado a la cama de las manos, boca arriba recibí 10 correazos, los recibí con todo el amor, no solo porque esa es su voluntad, sino porque sé que con eso se desahoga.




Al final Andrea vuelve a chupar la verga de Richard y vuelven a tener sexo un poco menos intenso.
 

Lo impactante para mi, ocurrió al final. Una vez Richard se fue, abracé a Andrea y me acosté a su lado en silencio. Ella sin ningún remordimiento me dijo que le había dado ambas llaves del CB a Richard y que se las había llevado. Al comienzo no lo podía creer, busqué las llaves por el apartamento con la esperanza que las hubiera dejado, pero no ocurrió así. En efecto se las había entregado, no le importó nada, sin piedad, sin remordimientos, sin medir las consecuencias. Al parecer lo tenían planeado. De esta forma iniciaba una nueva etapa.  


La castidad forzada



Desde que habíamos comprado el CB lo había usado por periodos de tiempo cortos, lo más que había durado con él puesto fueron 14 horas. Los demás fueron tiempos entre una y dos horas, pero siempre, en todos los casos teniendo cerca las llaves, o por lo menos en poder de Andrea. Estábamos haciendo mi proceso de acostumbrarme al CB de forma gradual, como lo recomiendan los foros. Además porque es peligroso que ocurra un accidente y uno no pueda liberarse. Pero esto no les importó, en esta ocasión las llaves se las había llevado Richard. No había forma de abrir ese CB.
 

Una sensación de desespero y claustrofobia invadió mi mente y se apoderó de todo mi cuerpo, creo que nunca estuve tan asustado y tan callado. La única pregunta que podía hacer era ¿Hasta cuándo iba a estar en castidad? La respuesta era igual de aterradora. Richard tenías las llaves, no dependía de la mujer que amo. Ella prefería que las cosas fueran de esa forma, consideraba que era lo mejor y no le vi ninguna intención de pedir una copia de la llave. Noté que anhelaba que su hombre tuviera las dos. Noté que deseaba enormemente complacerlo y entregarle el poder total, hasta de mis orgasmos. La verdad, en medio de la angustia, no quise decepcionarla.


Pasé la peor noche de mi vida. Las erecciones con un CB son extremadamente dolorosas, mi mente luchaba entre reproducir las imágenes de lo que había acabado de suceder, o pensar en otra cosa para no ocasionar una erección. Para colmo de mis males, Andrea yacía desnuda en mi cama, oliendo a su macho, con su vagina impregnada de los jugos ocasionados por el buen sexo que le acababan de dar.
 

Han sido las horas más impresionantes de mi vida. Ahora puedo describir lo que siente una persona al ser torturada, sin tener la certeza de cuándo va a terminar todo.


Dolores intensos, súbitos cambios de presión arterial, malestar en todo el cuerpo, desespero, claustrofobia.

Así las cosas les escribo esta entrada casi 20 horas después de tener este CB puesto, a medida que pasa el tiempo me voy acostumbrando. Ha sido una lucha con mi propia mente. No culpo a nadie, mucho menos a mi hermosa Andrea, si ella tuviera las llaves ya me habría liberado.
Ahora solo queda esperar lo que Richard quiera decidir, es lo que Andrea desea, ella no quiere presionarlo, ni demostrar debilidad. Para retomar sus palabras, me preparo para lo peor.

Según el Cornudo.

♠ Diario de una pareja Cuckold (Corneador, Hotwife & Cornudo) ♠

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